Tras un largo andar, plagado de altas y bajas, finalmente la Asamblea pone fin a la incertidumbre vivida desde mediados de año con relación a las reformas propuestas a la CSS. Tal vez no sea la fórmula mágica y puede que tampoco se resuelvan definitivamente todos los graves problemas que aquejan los programas que cubre la seguridad social, pero indudablemente el respiro que se le da a la CSS permitirá que los panameños más humildes que cuentan con el auxilio y los servicios provistos por la institución pública no sean perjudicados.
Al final del camino, de eso se trata la solidaridad. Quien más tiene ya sea como consecuencia de las circunstancias, el medio, el esfuerzo y hasta la suerte, pueda –en su justa medida– contribuir con los más desprovistos, aquellos que carecen de los beneficios básicos de salud y ven su vejez amenazada al agotarse la vida productiva. Así pues, hemos logrado un consenso y ha ganado la responsabilidad y madurez de la sociedad. |