El Gobierno ha dado un paso correcto al inaugurar un sitio en internet que permite conocer de primera mano los actos de contratación pública, incluyendo las adjudicaciones y compras realizadas, los montos y beneficiario final del dinero público.
El mérito de esta iniciativa no solo brilla por su aporte a la transparencia, sino que debe contribuir a una disminución en pasos burocráticos –otro caldo para la corrupción– y de los costos de los bienes que adquiere el Estado.
Ahora hace falta que todas las oficinas públicas se sumen obligatoriamente a www.panamacompra.gob.pa para ir formando una nueva cultura de eficiencia y transparencia en los actos públicos. Pero más importante aún, es la ineludible responsabilidad de cimentar esta práctica en la legislación vigente –ya que ahora es una reglamentación voluntaria del Ejecutivo– por si acaso volvieran a asomar los "ernestos y las mireyas", o alguno de sus fieles discípulos y así les sea más difícil retornar a sus bien aprendidas prácticas de opacidad y favoritismo.
Los avances en materia de transparencia deben consolidarse, tanto en la práctica como en la legislación para que queden imperativamente marcados en la forma de conducir el Estado. |