| INVERSIÓN.
Mejores días para Colón
Marcos A. Lim
En el marco de la entrega de los 102 millones de dólares que hiciera Panama Ports Co. al Estado pañameño, representado en ese acto por el señor presidente Martín Torrijos y en el cual también se colocara la primera palada para la ampliación del puerto de contenedores más grande de América Latina, un aire de esperanza pareció refrescar a los asistentes en las instalaciones del Puerto de Cristóbal. Muy a pesar de los graves problemas que hoy enfrentamos los colonenses era evidente la emoción que a viva voz anunciaba el señor Presidente, "Mejores días para Colón"-
Nunca antes por lo menos en los años que tengo de conciencia ciudadana, la presencia de la más alta magistratura y su equipo de gobierno se había hecho presente con tanta regularidad en Colón. No recuerdo (más allá de los momentos electoreros), una real y evidente disposición de nuestros gobernantes por paliar la desafortunada y deprimente crisis que mantiene en el sub-mundo esta parte de la geografía nacional. Sin embargo, es preocupante ver la reacción del colonense ante tanta expectiva. Hay una cultura de apatía ciudadana abismal. Nadie cree en nada, parece que vivieramos una enfermedad colectiva de pesimismo (y me incluyo). Hagan la prueba un día y traten de sintonizar una emisora en la mañana, el resultado será patético, todo el mundo quejándose. Por más razonables que puedan ser las quejas que a diario pululan en los medios radiales no ayudan a elevar nuestro ego, por el contrario, nos deprimen y nos convierten en una sociedad antagónica y con la estima rasando el piso.
No importará los cinco mil empleos que puedan generarse con la puesta en marcha del puerto de contenedores, no importará si nos convertimos en el hub de las Américas con el desarrollo multimodal más sofisticado del hemisferio, o que las temporadas de cruceros sean cada vez más productivas o que la Zona Libre continúe a paso agigantado su crecimiento, no importará nada de esto, si nos quedamos sentados como "objeto" sin hacer el intento de ser "sujeto".
Dije en la apertura del CADE-Colón 2005 que era hora de secarnos las lágrimas y poner manos a la obra. Hoy, más que ayer, estoy convencido de que más daño nos hacemos autocompadeciendonos. Don Raúl Leis, sociólogo colonense de mucho prestigio dijo en CADE-Colón 2005, "Las necesidades no son sólo carencias, sino potencialidades individuales y colectivas".
Reconozco que nos es fácil pedirle a un pueblo, que no ha encontrado respuesta al rosario de sus dolencias, que sean optimistas de la noche a la mañana y tampoco es mi intención acallar las voces de protesta, pues sería igual que solicitar el suicidio de la "ciudadanía sustantiva" que es la responsable de que actuemos civicamente ayudando a cambiar el estado de cosas que nos rodea. No, lo que pido es un cambio de actitud sin quitarnos los guantes.
Parece que hay un compromiso serio por parte del gobierno por un "Nuevo Colón", es muy cierto que algunas prioridades como la carretera a cuatro paños, vital para el desarrollo económico y turístico, no está claramente definida en estas propuestas ni tampoco es muy claro un plan de seguridad ciudadana que erradique de una vez por todas el flagelo de la violencia entre pandillas; entonces veamos estas carencias como potencialidades, ¿cómo?: poniendo hábilmente los recursos al servicio de las ideas. Palabras más palabras menos, desarrollemos el poder de participación democrática creando una cultura activa y participativa. Los invito a todos, los buenos colonenses incluso a aquellos que han emigrado a otros lares, a organizarnos cívicamente, a poner nuestras habilidades e intelecto al servicio de esta provincia, en fin, a ser parte de la solución no del problema.
El autor es presidente de APEDE-Colón
Además en opinión
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