| Cierre de calles.
Panamá cinco cero
Marina Videgaín de Españó
La serie de televisión que inspiró el nombre de este artículo era muy popular. Pues parece que lo mismo sucede con la famosa Calle 50 en la ciudad de Panamá.
Porque es en Calle 50 donde se llevan ahora todos los eventos, desfiles, paradas y celebraciones que se planifican. Y esto sucede a pesar de que esta avenida está localizada en un extremo de la ciudad, que cruza paralelamente la avenida donde están localizados dos hospitales, hoteles, además de producir cierres a comunidades como Punta Paitilla y Punta Pacífica y a dos calles sin salida. Todavía se recuerda la última celebración de la "Marea Roja" porque fue una experiencia nefasta para los residentes de estas áreas, para los hospitales y urbanizaciones aledañas. Varias personas tuvieron que verse en la necesidad de estacionar sus vehículos lejos de sus residencias por no tener acceso a ellas. Y qué decir de los que viven en las calles sin salida, que solamente entran por Calle 50: algunos tuvieron que esperar muchas horas para llegar a sus hogares. La última celebración de la Marea Roja dejó al descubierto las reacciones más bajas de los celebrantes, hasta la policía antimotines tuvo que ayudar a poner orden por las emociones incontrolables de los que festejaban, que no les importaba con nada, libando bastante licor. Las calles estaban completamente bloqueadas (deben multar y prohibir las promociones de emisoras a los festejos en Calle 50). Los desastres a causa de estos desfiles y eventos son inimaginables.
¿Por qué Calle 50? Esta calle se ha convertido, de unos años para acá, en el centro de todos los desfiles y eventos, y éstos que deben ser trasladados a otras avenidas sucede ahora lo contrario, los desfiles del 3 de noviembre y el de la lotería fueron trasladados a la famosa avenida, a pesar de los múltiples problemas. Algunos dicen que esto se inició por la fama de la Calle 50 porque allí se escenificaron las protestas contra la dictadura. Otros, porque es una avenida bonita y el pueblo merece tener los jardines donde hacer sus necesidades (a pesar de algunas letrinas puestas por algunos sectores para disimular). Muchos de los extranjeros no entienden la razón por la cual las autoridades organizadoras la escogen, cuando la lógica indica que es la peor opción para llevar a cabo estas celebraciones. En otras latitudes se deciden por avenidas más anchas, céntricas y accesibles a la mayoría de los ciudadanos y hasta detienen las celebraciones para dejar pasar los carros.
Lo penoso es que las personas que más se entretienen y necesitan de estas distracciones viven en barrios muy alejados a la Calle 50 y los que viven por Calle 50, o cerca, salen huyendo a sus casas de playa o se encierran en sus hogares. La mayoría de las personas que gozan los desfiles tienen que bajarse del bus en Vía España y caminar varias cuadras hasta llegar a la famosa Calle 50. Los que pueden ir en automóvil se estacionan en áreas verdes de residencias, bloquean las entradas a los sótanos de los edificios y comercios que dan hacia la avenida, y se toman los estacionamientos, destruyendo las propiedades. Algunos que vienen por primera vez no conocen bien las calles y se les ve tomar vías contrarias. Otros se quedan hasta tarde continuando los festejos a pesar de haber finalizado el desfile.
Este país es muy chico y tiene muchos funcionarios inteligentes que podrían analizar una opción mejor a la Calle 50. Los desfiles y paradas requieren mucha organización y de muchos recursos, lo que les debe obligar a tratar de llegar a las mayorías. Ya es hora de que escojan otra avenida, especialmente pensando en los que viven lejos de la Calle 50. En la Vía España, por ejemplo, las aceras son más anchas, y pasan por delante de varios hoteles que permitirían entretenimiento a los turistas. Vía España tiene más calles laterales y otras que le cruzan, con mayores facilidades de estacionamiento a lo largo de ellas.
La Tumba Muerto ofrece otra buena opción. Es larga y ancha y tiene doble vía, pudiéndose utilizar una para los desfiles y la otra para el tránsito de vehículos y los desfiles terminarían en San Miguelito, donde viven bastante personas, y sería mejor para los visitantes de Colón. El nuevo estadio, también. En fin, el paradigma de Calle 50 debe llegar ya a su fín.
Como pasa siempre en Panamá, hasta que no suceda una desgracia, cuando un tranque de las calles que cruzan Calle 50 no permita que un accidentado de alguien con influencias llegue a tiempo a los hospitales o que un ciudadano enloquezca porque no puede llegar a su casa, y desate una desgracia, es posible que se haga el cambio. Y no hay necesidad de llegar a eso.
Esperemos que la Serie Panamá Cinco Cero no termine con la misma violencia como la popular serie de televisión, y que el 2006 nos traiga una nueva logística que se enfoque en la facilidad de los que más gozan los eventos. Una buena organización de los desfiles en las avenidas apropiadas sería el inicio de un ejercicio inteligente, que muestre una imagen de un país organizado y decente, a pesar de todo. Esta decisión de un cambio, maximizaría la efectividad y la eficiencia del objetivo de los eventos: que es el de beneficiar a las mayorías.
Bueno, a pesar de todo, aprovechemos la oportunidad para desearles una ¡Feliz Navidad y un año nuevo con buenos cambios para nuestro Panamá! y ¡Qué Dios nos bendiga!
La autora es docente universitaria y ejecutiva de empresa
Además en opinión
• ‘Islas de Progreso’: Jorge G. Conte B. • Complicidad compartida: Gabriel Ortega W. • Panamá cinco cero: Marina Videgaín de Españó • Mejores días para Colón: Marcos A. Lim • El privilegio no es parte del salario: Carlos López
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