Lo bueno, lo malo y lo feo
Gustavo Ampudia P.
gampudia@prensa.com
OPINIÓN. La última cartilla de la empresa Promociones y Eventos del Istmo, celebrada el pasado sábado en el Figali Convention Center, llenó las expectativas.La mayoría de los combates fue interesante. Desde la victoria del Monito Rojas sobre Ángel Valencia, hasta el agónico triunfo de Ricardo Córdoba sobre el aguerrido colombiano Jogler Herrera, fueron excelentes.
El público que asistió a la velada también observó el buen momento del campeón mundial superpluma de la AMB, Vicente Mosquera, quien hizo lo que quiso con el colombiano Walter Estrada.Pero definitivamente la valentía que mostró el Maestrito Córdoba fue algo que me dejó realmente impresionado.Cuando recibió ese gancho de derecha en el séptimo asalto pensé, por la forma en que cayó, que no se levanta más.Lo hizo, cayó nuevamente, y siguió su batalla para vencer por decisión unánime.Córdoba demostró que es un boxeador que puede salir de momentos complicados y su esquina se comportó a la altura.
Te felicito, Córdoba, por ese gran corazón y valentía que mostraste.Lo malo: la falta de rivales de calidad que enfrenta Luis Andrés Pineda.Sé que debe ser difícil traer a Panamá un peso crucero que enfrente al gigantón Pineda. Traer un clasificado en ese peso debe costar mucho dinero y quizás ese es el problema.Pero pienso que Pineda, en esta etapa de su carrera, debe enfrentar a rivales de calidad, ya que es un clasificado mundial y en poco tiempo puede pelear por un campeonato del mundo.Con boxeadores como Edgar Da Silva no se pueden explotar las cualidades y corregir los errores que tiene Pineda.Lo feo: me dio mucha vergüenza como panameño y escritor de boxeo la forma en que fue descrita la derrota sufrida en Japón por el ex campeón mundial Carlos Púas Murillo.Cuando entré a la página web fightnews.com y empecé a leer frases como "miserably knocked out (noqueado de forma miserable)"; vergüenza, entre otras más, me dio mucha pena por Murillo.Todavía no entiendo cómo la Comisión de Boxeo de Panamá le dio el permiso para viajar a Japón.Esa derrota fue un balde de agua fría para todo Panamá. El nombre del país quedó en el suelo y gracias a Dios al Púas no le dieron un golpe que pudiera causarle un daño.Hay que ser más consciente antes de dar un permiso, ya que por un favor, se puede generar una desgracia.
El autor es periodista
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