La
corrupción no solo carcome el sistema social y político del país, sino que tiene
un costo económico que también sale de nuestro bolsillo. Cifras de Transparencia
Internacional revelan que la corrupción le cuesta a cada panameño poco más de
dos balboas diariamente.
Este anuncio intenta ponerle valor a un tema en esencia poco tangible, ya que
constantemente el beneficiado logra salir bien librado con su botín producto de
la corrupción. Ahora podemos espetarle a los corruptos que el daño ha sido contabilizado
e impacta a cada uno de nosotros y a todos como sociedad.
No podemos seguir fingiendo cuando el dinero que nos cuesta la corrupción aliviaría
a más de medio millón de panameños que tienen menos de un balboa para comer cada
día, considerando nuestro 17% de pobreza extrema.
Ese dinero no entra al país para beneficio de los panameños, se queda en las billeteras
de los avivatos, lejos de la realidad social y las carencias colectivas.
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