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Reportaje especial
Panamá, domingo 11 de diciembre de 2005
 

GOBIERNO.

Soberanía a la panameña

Daniel R. Pichel

De repente, al abrir el periódico me sentí en 1975, donde la palabra más popular en nuestros medios de comunicación era "Soberanía". Hay repentinamente un renacer conceptual en el cual proliferan voces que "protestan" por las intromisiones de Estados Unidos (mejor conocido como "el imperio") en cuanta actividad o decisión se tome en Panamá.

Pero veamos un poco este asunto, tratando de echar a un lado las pataletas y las visiones acomodaticias.

Para evitar malentendidos, quiero aclarar que rechazo el capitalismo como es visto por Bush & Co. donde consideran que todo aquello que les genere dinero a ellos, sus socios y sus corporaciones, está justificado. Esta gente ve el mundo en función de sus cuentas de banco y sus stocks. Si sus intereses se benefician de manipular el "libre comercio", rechazar un tratado de control de emisiones tóxicas o invadir un país inventando mentiras, no hay razón para que no se haga. Finalmente, son "el niño matón" que le pega a todo el barrio para que le tengan miedo. Tampoco creo que la solución a los problemas del mundo sea el otro extremo, que supuestamente ejemplifica la anacrónica revolución cubana y que se basa en la coartación de las libertades de sus ciudadanos y en la limosna internacional de algún patrocinador de turno.

Volviendo a lo nuestro, el retiro de la visa del señor Spadafora por parte del gobierno norteamericano, reaviva la llama de la "intromisión en nuestros asuntos internos". Aunque no sé nada de relaciones internacionales ni mucho menos, a mi modo de ver todo país tiene su derecho "soberano" de dar o quitar visas a quien le de la gana. Ni los panameños, ni nadie (aunque sea "un invencible magistrado"), puede exigir a ninguna nación explicaciones por sus políticas y decisiones migratorias. Lo que sí es un hecho es que no parece correcto cancelarle la visa a un magistrado de la Corte sin dar más explicaciones que supuestas (porque no las han explicado) acusaciones de "actos de corrupción". Este tipo de medidas, generan inestabilidad en países que son tan soberanos en su política interior, como ellos lo son en cuanto a qué hacer con sus relaciones internacionales.

Por otro lado, nuestro gobierno no ha movido un dedo para tratar de definir qué "delito" cometió este señor para ser denunciado por un país extranjero. El día antes de que cancelaran la dichosa visa, la Asamblea de Diputados (lo de honorables hay que ganárselo), archivó una denuncia contra magistrados de la Corte acusados de serias irregularidades. Si bien es cierto que el Ejecutivo entiende esto de la "separación de poderes" muy a su conveniencia, debería ejercitar el "cacumen" y darse cuenta de que este representaba el momento ideal para hacer algo que el pueblo panameño está pidiendo a gritos… Soliciten oficialmente las pruebas que permitan investigar a esta gente. Pero no, parece que es más importante andar prendiendo foquitos navideños que buscar una solución al serio problema de la justicia del país.

Otro matiz del grito de "soberanía" surgió en relación al necesario proceso de certificación de los médicos que ejercen en Panamá. Varios grupos han salido a "quejarse" por usar exámenes preparados por el National Board of Medical Examiners para certificar quién cumple o no con los requisitos mínimos para atender a nuestros enfermos. Lo que se alega es que debería ser la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá la que preparara estos exámenes. Hay temas donde hay que ser muy serios y este es uno de ellos. Estamos hablando de certificar a quienes tendrán bajo su responsabilidad la atención de salud en Panamá. Hay que asegurar que estas evaluaciones demuestren verdadera competencia profesional y que no vayan a ser hechos "de cualquier manera". Hagamos un honesto examen de conciencia y reconozcamos que la Universidad de Panamá sufre serias deficiencias en algunas de sus cátedras, como para delegarles una responsabilidad de este calibre. Mientras esto no se resuelva (y no es nada fácil) lo mejor es que se utilicen exámenes que han probado de sobra su capacidad de evaluación.

Otro hecho interesante, es que en Panamá, la "soberanía" parece solo verse amenazada cuando Estados Unidos opina o hace algo. El resto del mundo no cuenta ni importa lo que hagan o pretendan hacer con nosotros. En este sentido, están las cirugías oftalmológicas que el gobierno venezolano está financiando en Cuba. Para los pacientes, estas cirugías están más que justificadas. Pero lo que se necesita son cirugías, no "cirugías en Cuba". La Sociedad Panameña de Oftalmología hace años que participa activamente en programas asistenciales gratuitos para devolverle la vista a panameños de escasos recursos. Si no se hacen más, es por falta de insumos. Lo increíble de todo esto es que el gobierno nacional (a través de nuestra mediática Oficina de la Primera Dama) no haya tratado de canalizar mucho más inteligentemente esas donaciones a nuestro país, para operar a más pacientes con la misma inversión, sin tener que enviarlos a Cuba donde quién sabe cómo son operados y quién se hará responsable de las complicaciones (que en 12 mil cirugías seguro van ocurrir). Y que no me digan que esto que busca el señor Chávez no es infiltrar las anacrónicas ideas comunistas en nuestra democracia. Aunque no lo acepten, esto también es ir contra nuestra soberanía y autodeterminación. Y encima, nuestro presidente los respalda con su presencia... Ah, pero nadie patalea por esto…

Lo que si parece claro es que, en todos estos asuntos, Panamá (o su gobierno) ha optado por un peligroso coqueteo con ambos bandos. ¡Cuidado!… que el que mucho abarca, poco aprieta…

El autor es médico cardiólogo


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