| derechos humanos.
Ausencia que es presencia
I.Roberto Eisenmann, Jr.
Cualquiera que por sus convicciones haya sufrido cárcel, torturas o exilio sufre - porque lo revive — los carcelazos, torturas y exilio de todo ser humano que pasa por lo mismo, esté en África, Georgia, Irak, Haití o Cuba. El encierro político, las torturas y el exilio son simplemente imperdonables.
Así lo ve también Vaclav Havel, quien hace poco reunió en Praga a una colección de ex presidentes y ex primer ministros —de la talla de Patricio Aylwin, Luis Alberto Lacalle, Petr Pithart, Philip Dimitrov, Luis Alberto Monge, José María Aznar, Mart Laar y el propio Havel —para enviarle un mensaje a los cubanos que por opinar distinto a Fidel están enterrados en las mazmorras del régimen. El mensaje a estas personas es de que en el mundo exterior hay gente que piensa en ellos y hace lo imposible por ayudarlos día a día. El cambio vendrá. Nunca deben perder la esperanza ni el ánimo de lucha.
Además de esa importante reunión convocada por Havel, el Parlamento Europeo acaba de otorgar un Premio Sajarov a las damas de blanco cubanas, que son las que conforman el grupo de madres, esposas y familiares de los presos políticos cubanos, que en La Habana marchan a diario por la libertad de sus seres queridos. Compartieron los Premios Sajarov la organización de periodistas Reporteros sin Fronteras y la abogada nigeriana Huawa Ibrahim, quien defiende a mujeres sentenciadas a la lapidación. El Premio Sajarov, creado en 1988, honra la memoria del disidente soviético Andrei Sajarov y se entrega a personalidades excepcionales que luchan contra la intolerancia, el fanatismo y la opresión.
Todo esto le dice a los presos políticos que su ausencia es y seguirá siendo una presencia.
Además, la isla de Cuba comparte otra singular vergüenza para la humanidad: la prisión norteamericana en Guantánamo.
Para los que conocemos vivencialmente los nobles sentimientos del pueblo norteamericano y fuimos — en el momento más negro de nuestra existencia — acogidos en sus playas, podemos decir sin temor a equivocarnos que la prisión norteamericana de Guantánamo viola absolutamente todas las leyes y costumbres que han hecho, y hacen de Estados Unidos de América el país que ha alumbrado y alumbra el camino de los derechos humanos universales. Lo peor de lo peor es que circulan noticias de que el ejemplo de la prisión de Guantánamo se puede estar repitiendo con prisiones norteamericanas secretas en otros países, donde se usan nuevas técnicas de tortura como la llamada water boarding que, según ABC News, hace sentir a la persona que está a punto de morir. La ridícula e inaceptable noción es que si la prisión norteamericana (o atendida por interrogadores norteamericanos) está fuera de sus fronteras no tiene por qué seguir sus leyes, y que como los prisioneros no son calificados como POW (prisoner of war) sujetos a la Convención de Ginebra sino que son PUC (person under control), ésto le permite a los interrogadores -según su particular interpretación - ignorar la Convención de Ginebra. Todo esto es una vergüenza de proporciones gigantescas que destruye el liderazgo moral que siempre ha sido la fuerza vital de la nación norteamericana.
Cuba y Estados Unidos, enemigos ideológicos acérrimos, caminando de la mano cuando de la violación a los derechos humanos de sus supuestos "enemigos" se trata; ¡qué ironía! A pesar de ello, la ausencia de los prisioneros de lado y lado es presencia… y, como siempre, ¡todo cambiará!
El autor es presidente de la Fundación para
la Libertad Ciudadana
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