Todas
las consultas y estudios coinciden: los panameños nos sentimos asqueados de la
corrupción. Sean encuestas hechas dentro del territorio nacional o preparadas
por organismos internacionales.
Todo apunta al mismo flagelo. Frente a este manto negro que cubre al país, destaca
el sistema judicial que se ha convertido en el mejor aliado que tienen los pícaros
para garantizar que la impunidad siga imperando. Y a pesar de que nos incomoda
que del extranjero lleguen sanciones, una abrumadora mayoría de los panameños
justifica la medida tomada por Estados Unidos contra el magistrado Spadafora.
En este día dedicado -a nivel internacional- a la lucha contra la corrupción,
es bueno que todos los panameños ratifiquemos nuestra convicción de no tolerar
las prácticas corruptas y de exigir probidad a nuestros dirigentes. El mensaje
en las urnas fue claro, tanto para los arnulfistas derrotados, como para los PRD
que prometieron cero tolerancia.
De estos últimos, demandamos un fin a su doble discurso. Basta ya de la evidente
complicidad que permite a ese icono de la corrupción, llamado Corte Suprema, continuar
tranquilamente en sus andanzas, como si nada importara.
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