| EPIDEMIA.
La gripe aviar puede extenderse a todo el mundo
Andreas Landwehr
La lucha mundial contra la gripe aviar se decide en China. Hace nueve años apareció por primera vez el peligroso virus H5N1 en el sur de China. Hoy, muchos países asiáticos están afectados y ya han surgido también los primeros casos en Europa.
La propia China informa casi a diario de nuevos brotes. La situación es "grave". Por primera vez se admite oficialmente la muerte de personas a causa de la gripe aviar. Como algunas de las mayores rutas migratorias de aves pasan por la República Popular, "China puede ser una rampa de lanzamiento mundial para la propagación del virus", manifiesta un nuevo estudio.
La eficacia con la que China lucha contra el virus interesa tanto al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, como al secretario general de la ONU, Kofi Annan, a quienes se espera el domingo en el país asiático.
Para el nuevo jefe de Estado y de partido, Hu Jintao, y para el jefe de gobierno, Wen Jiabao, la gripe aviar "es la primera gran prueba para ver si mantendrán su promesa de ser el gobierno de la gente de la calle", dice Andy Rothman, autor del estudio de la empresa de inversiones CLSA sobre esta peste aviar.
Las consecuencias de la gripe aviar en la economía china son pequeñas, porque la cría de aves sólo supone un 3% del producto interior bruto y significa el 0.25% de las exportaciones. "Pero la gripe aviar es un problema de familias de granjeros pobres", dice Rothman.
Las que crían 14 mil millones de pollos, patos y gansos no son grandes granjas, sino 50 millones de pequeños hogares. Al fin y al cabo, uno de cada cuatro pollos del mundo vive en China.
Los granjeros se encuentran en un dilema. Si informan de un brote de gripe aviar, no sólo serán sacrificados sus propios animales, sino también todos los de sus vecinos en tres kilómetros a la redonda.
El único camino de convencer a esta gente de que debe ser sincera son normas de indemnización generosas y efectivas con las que el dinero no desaparezca en los bolsillos de funcionarios corruptos.
Desde octubre, el gobierno central ha aumentado a través de órganos de propaganda la presión sobre funcionarios que habitualmente no gustan de informar sobre malas noticias a instancias superiores. Si no se avisa a tiempo de brotes, la amenaza va desde multas hasta procesos judiciales. Un indicio del éxito de la campaña podría ser que desde hace un par de semanas cada vez se informa de más casos.
El ministro de Sanidad, Gao Qiang, desmiente los rumores que apuntan a que ya han muerto cientos de personas y miles han sido puestos en cuarentena y los califica de "malévolos".
Quien sepa lo rápido que se propagan hoy las noticias en China a través de los móviles, por mensajes sms, a través del personal médico y pese a la censura también en los chats de internet, apenas sí podrá creer en ello.
"Muchos expertos que viajan por el país y analizan la gripe aviar no creen en una gran maniobra de ocultación", dice Rothman.
Pero podría haber más casos de muerte e infecciones que los conocidos, ya que muchas veces se diagnostica erróneamente. Simplemente faltan los medios necesarios para realizar análisis de sangre. Y de todos modos, la gripe y la neumonía están -por las duras condiciones en las que viven- muy extendidas entre granjeros pobres.
"Estoy preocupado, porque nuestro personal médico en el campo y el personal de cuarentena no está en disposición de diagnosticar un brote de la enfermedad y confirmarlo a tiempo a causa de competencia limitada y equipamiento anticuado", admite abiertamente el ministro de Salud.
Obstáculos burocráticos como una mala cooperación del Ministerio de Salud con el de Agricultura o tiras y aflojas por la competencia se añaden a todo esto.
Es cierto que de la crisis del SARS en 2003 se aprendió la lección, pero el control de enfermedades sigue siendo insuficiente en todo el país. El sistema de Sanidad no podría con una epidemia humana de una mutación del virus H5N1.
La vieja asistencia sanitaria comunista en el campo, dondo vive el 60% de los mil 300 millones de chinos, se derrumbó con las reformas económicas. Más del 90% de la población rural tiene que pagar hoy los tratamientos médicos de su propio bolsillo.
DPA
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