| SITUACIONES ADVERSAS.
Los ejes temáticos actuales
Carlos Iván Zúñiga Guardia
El diálogo del Seguro Social ha acuñado muchos conjuntos de palabras. Uno de ellos es el llamado "eje temático". Por temporadas priman algunas palabras. El vocablo "problemática" tuvo su esplendor. El expositor abría una amplia ventana para los snobismos. Durante 21 años padecimos la invocación del término "el proceso". Ahora está un poco desteñido, pero fue tal su plenitud y su contagio que los niños en las escuelas y los militares en los cuarteles al cantar el Himno Nacional decían "el proceso acaricia tus lares".
La semana que termina ha sido rica en los referidos ejes temáticos. Unos mundiales, otros locales. En el campo exterior las preocupaciones humanas no cesan. El espanto en los habitantes de las Canarias no logra fatigarse. Una tormenta, huracán mismo, sin precedentes, se distanció del Atlántico Caribe y subió a la cresta del océano o de los mares. Allí golpeó a las islas Canarias, en particular a Santa Cruz de Tenerife.
Los gobiernos europeos y los que tienen su territorio colindando con el Mediterráneo adoptaron un código contra el terrorismo, sin precisar qué es el terrorismo. No se pudo lograr la definición exacta porque lo que ocurre en Irak, para algunos es terrorismo pero para otros es resistencia a los invasores.
En otro sitio, científicos estudian el calentamiento global y denunciaron algo tremendo: los cambios climáticos actuales son los más profundos de los últimos cinco mil años. Lo lamentable es que en gran medida los males climáticos son consecuencia del desarrollo industrial. Está visto que el petróleo, el carbón y los gases van alimentando el desarrollo al mismo ritmo en que saturan el ambiente y al ser humano de daños irreversibles.
Los ejes temáticos relativos a la vida política nacional han sido variados. Es controvertida la integración de una comisión evaluadora, de múltiples colores, dedocrática que purificará nombres para ocupar cargos en la Corte Suprema de Justicia. Pero en esto impera la ingenuidad. En primer lugar, en este país todo o casi todo está politizado y resulta difícil una actuación independiente.
En segundo lugar lo que debe prevalecer en la selección de los futuros magistrados es la calidad humana del escogido. El poder nominador actual sería venturoso si se escoge siempre a un jurista idóneo -moral y académicamente irreprochable- de trayectoria pública y privada encomiable. Se trata del ejercicio de una facultad que la Constitución Nacional asigna al Ejecutivo y al Legislativo, los dos órganos representativos del mandato popular, y de la discreción y sentido cívico del gobernante depende el éxito de la designación.
Las comisiones como actores ad-hoc no pueden rivalizar con el poder presidencial. Ni siquiera se compite en aquellas designaciones que constitucionalmente se le encomiendan a un órgano del Estado. ¿Conoce Ud., estimado lector a algún contralor general que no haya sido escogido por el Presidente de la República a pesar de que este funcionario es de designación exclusiva de la Asamblea Nacional? La voluntad presidencial se desliza silenciosamente y al final se concreta en las candidaturas surgidas fuera del regazo legislativo.
El resto es ingenuidad. Este mismo argumento puede enderezarse para apreciar la designación del próximo Defensor del Pueblo y por supuesto de los magistrados sujetos a reemplazo.
La designación de los próximos magistrados de la Corte Suprema de Justicia es responsabilidad política y constitucional del Presidente de la República y el acierto o desacierto de la designación no es de la responsabilidad legal de comisión alguna. La realidad íntima es que la voluntad del Presidente de la República prevalecerá y es suya, por tanto toda responsabilidad, todo aplauso o toda censura.
Otro eje temático pasa por el despacho de Winston Spadafora. El significado sin duda oprobioso de la decisión de Estados Unidos debe obligar al Gobierno panameño a pedir una explicación por tratarse de un magistrado de la Corte Suprema de Justicia en ejercicio.
No se trata de un ciudadano cualquiera. Es integrante de un órgano del Estado.
El gobierno del norte no puede disparar en este caso contra la reputación de un alto funcionario del gobierno sin explicar su proceder. Las normas de la diplomacia que descansan en los respetos institucionales exigen una aclaración oficial.
El gobierno de Bush no puede andar como Chávez disparando a su placer a izquierda y derecha, muy impunemente.
He aquí, los ejes temáticos de la hora actual.
El autor es abogado y ex rector de la Universidad de Panamá
Además en opinión
• Los ejes temáticos actuales: Carlos Iván Zúñiga Guardia • Un ambiente adecuado para el desarrollo intelectual: Luis Cubilla Ríos • El precio de la dignidad: Jorge Montalván • Pelos y señales, o… ¡non grato!: Mitchell Doens • ¿Por qué tanta rabieta?: Celinda Pérez
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