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Reportaje especial
Panamá, sábado 3 de diciembre de 2005
 

DICTADURA MILITAR
Chile, en estado de emergencia

Mario A. Muñoz
andresm@prensa.com

ANÁLISIS. "En Chile no se mueve una hoja sin que yo lo sepa", declaró el general Augusto Pinochet, cuando su régimen de 17 años estaba en pleno apogeo, sin saber que en democracia esta misma frase serviría para inculparlo por numerosas violaciones a los derechos humanos.El militar, sin quererlo, describió con ese mandato el estilo de su régimen que duró entre 1973 y 1990, años en los cuales se impuso a sangre y fuego, pisoteando las libertades y derechos de los que se atrevieran a oponerse.

En números fríos, su política de mano dura dejó dos mil ocho personas asesinadas y 30 mil torturados confirmados.A partir de "bandos" (órdenes de estricto e inmediato cumplimiento) emitidos a través de cadena nacional de radio y televisión, Pinochet proscribió los partidos políticos, disolvió el Congreso, restringió los derechos civiles y políticos, y ordenó la detención de los máximos líderes de la Unidad Popular, la coalición democrática que derrocó por las armas.Desde que encabezó la todopoderosa junta militar, Pinochet hizo gestos para demostrar que él era el "amo del país".

En lo económico, su gobierno promovió el desarrollo de un mercado menos protegido, según sus propias palabras "para hacer a Chile no una nación de proletarios, sino una nación de empresarios", por lo cual el general contó con el apoyo de la mayoría de este sector.Como una forma de mantenerse en el poder, Pinochet aplicó el terrorismo de Estado, que es una estrategia de guerra que se caracteriza por inducir terror en la población civil para forzar políticas o comportamientos que de otra forma no se producirían.No solo miembros del Ejército, la Armada y Aviación -que él controlaba- han sido vinculados a actos de secuestro, tortura y asesinato, sino que en su gestión se crearon dos entidades dedicadas a la seguridad y la información, que persiguieron hasta la muerte a los opositores: la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) que funcionó entre los años 1974 y 1977 y la Central Nacional de Inteligencia (CNI), que la reemplazó.Los ciudadanos que abiertamente no apoyaran el gobierno eran considerados sospechosos, por eso se utilizó a menudo la estrategia de ordenar toques de queda para mantener a todos en sus casas.

El castigo para los "rebeldes" fueron penas de reclusión en campos de concentración tales como Isla Dawson, Chacabuco y Tejas Verdes, zonas inhóspitas e insalubres. Por miedo, un millón se vio forzado a exiliarse.Chile es conocido como una larga y angosta faja de tierra, cuyos habitantes vivieron bajo un declarado "estado de emergencia" hasta el año 1988. Había un control sobre lo que se leía, veía o escuchaba. El arte fue reducido a la mínima expresión y se permitía aquellas manifestaciones artísticas que no tocaran problemas sociales, económicos o políticos.

En 1988, Pinochet se vio obligado por presiones locales e internacionales a convocar a un plebiscito, consulta en la cual los chilenos rechazaron que él se mantuviera en el poder por nueve años más y tuvo que convocar a elecciones libres, en las cuales su ministro de Economía, Hernán Büchi fue derrotado.Hoy, tres periodos presidenciales después, la democracia a la que él supuestamente rescató de "las garras del marxismo" lo mantiene con un pie en la cárcel al enfrentar a sus 90 años, juicios por desaparición de personas y por evasión fiscal.

El autor es periodista


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