Son dos temas distintos. El escenario para dilucidar los problemas de corrupción de los panameños, es Panamá. Y no lo estamos haciendo. Y los partidos políticos, en vez de asumir su responsabilidad enfrentando el problema, se hacen cómplices de la situación bajo la creencia de que la paciencia de los panameños es infinita.
El otro es Estados Unidos (EU). Ante el problema de la corrupción, optó hace unos años por enviar un mensaje diferente a los políticos corruptos. Tras décadas de ver cómo cientos de ellos derrochan la malhabida fortuna en sus narices, decidió hacer algo al respecto. En ese sentido, el cambio de actitud es acertado. No se trata de debatir si EU puede o no revocar una visa, sino de leer el mensaje enviado. Para el magistrado Spadafora, es tan claro que encandila: EU ni siquiera quiso esperar 15 días para que expirara su visa actual.
No. La quiso revocar, y públicamente ha reiterado que no va a ir a Miami "a disfrutar el dinero de la corrupción". Y si bien es cierto que los panameños no necesitamos que nos digan lo que pasa, la vergüenza es tener que admitir que aquí la corrupción no se castiga. El hecho transciende nuestras fronteras pues la corrupción tiene alas y, evidentemente, hay países que sí se atreven a decir que no quieren esos pájaros volando sus cielos. |