Aplausos para Blas
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. Cuando se vive el deporte y en especial el fútbol con pasión, es difícil sustraerse de él, aunque se encuentre uno de vacaciones. Por eso, el jueves pasado aprovechando mi estadía en Colombia, fui al estadio Pascual Guerrero de Cali a ver al panameño Blas Pérez jugar. El Deportivo Cali se enfrentaba al América en el tradicional clásico del Valle de Cauca.
Hubo un lleno total, pero nada de goles. Unos días antes había visto a Blas por la televisión en la victoria del Cali en su visita a Manizales. Se ganó ese día, pero ni en ese partido ni contra el América anotó el espigado futbolista panameño.Blas se destapó el domingo en el Pascual Guerrero. Allí le marcó los dos goles con los que el Cali derrotó al Junior y lo puso líder de su grupo en los cuadrangulares finales y a soñar con llegar a la final.Soy sincero. Fue una experiencia impresionante como fanático y periodista.
Primero porque soy hincha del Cali desde que mi madre me tenía en el vientre y, segundo, porque anotaba un panameño. En este tipo de situaciones las expectativas por ir a ver al Cali eran otras. Uno hace fuerza desde la tribuna porque el equipo gane y para que el panameño anote. Afortunadamente se dieron las dos cosas.Me sentí realizado como hincha. Y más cuando a quince minutos del final el técnico Pedro Sarmiento lo reemplaza y los más de 30 mil aficionados se ponen de pie para ovacionarlo.
Durante el partido escuchaba las diferentes emisoras que ponían como figura del partido al panameño Blas Pérez. En una de ellas un locutor decía que Blas le había callado la boca porque pensaba que el panameño no iba a "dar bola" en esta institución, que hoy día es la más grande del fútbol colombiano.Por eso es destacable lo que hace este jugador panameño en una institución que acaba de hacer elecciones para escoger a la nueva junta directiva. Un proceso electoral con cerca de diez nóminas como la que se hacen en los clubes más importantes de Argentina, Brasil, entre otros.
Le escuché decir el otro día por la televisión a un destacado periodista de este país, haciendo referencia al proceso electoral, que si acá había un club en toda la extensión de la palabra, ese era el Cali.Imagínense, caros lectores, este club tiene las mejores instalaciones deportivas del fútbol colombiano. Nada que envidiarle a otro país grande. Dentro de poco va a inaugurar su propio estadio de cinco estrellas con capacidad para unas 40 mil personas. Con todas las de la ley. Por eso ver a Blas Pérez haciendo patria en el Cali es loable.Poco a poco se ha ido ganando el aprecio de los aficionados y por el momento es titular indiscutible.En la cancha ha mejorado a lo que le vi en Panamá. Es luchador.
El portero lo busca mucho en sus saques de profundidad para buscar su cabeza. Le toca bajar a marcar hasta la media cancha, pide el balón y lo toca en la mayoría de las veces de primera con mucha confianza. Corre por todos los costados. Siempre buscando la falta. Se atreve a pegarle de afuera, sabiendo que en las tribunas un mal tiro a veces se paga con una rechifla.
El domingo fue un día grande para Blas. Su esposa en Panamá no le creía, decía el jugador del Cali al momento en que al ser abordarlo por los periodistas conversaba vía celular con su señora. No solo fue un domingo inmenso para Pérez sino para otro panameño, Gabriel Gómez, al que una emisora lo ponía como figura en la victoria de su equipo Deportivo Pereira sobre el Real Cartagena.
El autor es periodista
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