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Visita de Bush fue perjudicial
Roberto N. Méndez
Contrariamente a lo que afirman algunos ilusos, la visita del presidente Jorge Bush solo ha traído –y traerá– perjuicios para Panamá.
¿Qué otra cosa se podía esperar de Bush, una persona egoísta, deshonesta, inescrupulosa e incapaz?
Sus antecedentes recientes hablan por sí solos. Por encima de leyes y tratados internacionales atacó militarmente al empobrecido y debilitado Irak, justificando sus acciones con mentiras. Como ya se ha demostrado, no había allá armas de destrucción masiva, ni vínculos entre Sadam Husein y el grupo terrorista Al Qaeda; en lugar de democracia, se está erigiendo una absurda teocracia en Irak; y no se han promovido, sino más bien violentado masivamente, los derechos humanos de los ciudadanos de ese país árabe.
En efecto, además de los miles de muertos y millonarios daños causados por el ataque militar, las fuerzas estadounidenses, con el conocimiento y aprobación de Jorge Bush, han torturado, humillado y asesinado una gran cantidad de personas en prisiones como la de Abu Graib, el campo de concentración de Guantánamo, e incluso en prisiones "secretas" administradas por la CIA en otros países.
Paralelamente, se ha promovido el enriquecimiento de corporaciones afines a Bush y sus allegados, como la Corporación Halliburton y otras, que han sido acusadas en el propio EU de estar cobrando exageradamente por la supuesta "reconstrucción" de Irak.
Lo dicen los propios estadounidenses. Una encuesta de opinión pública realizada por la cadena ABC en noviembre reveló que el 60% de los ciudadanos y ciudadanas de EU "desaprueba" la gestión gubernamental de Bush; un 55% opina que Bush intencionalmente manipuló la información para convencer al público de apoyar la guerra contra Irak; y un 60% lo considera "deshonesto" y como alguien "no confiable".
¿Qué esperar de la visita de un personaje como éste, excepto consecuencias negativas? Mucho más, si sabemos que Bush no vino en plan turístico ni para ayudar a Panamá, sino con tres objetivos bien definidos.
Primero, vino a asegurar una generosa "tajada" en el multimillonario proyecto de la ampliación del Canal para los intereses corporativos que lo apoyan, utilizando como palanca la firma de un tratado de libre comercio con Panamá. Esto significará, a fin de cuentas, que los costos del proyecto se elevarán desmesuradamente.
Segundo, vino a consolidar una alianza militar entre Panamá y EU, bajo la excusa de la "amenaza terrorista", con lo cual se acentúa el peligroso proceso iniciado por gobiernos previos, y que bajo la administración Moscoso implicó la firma del nefasto convenio Salas-Becker en 2002. ¡Lo cual convierte a Panamá y al Canal en objetivo militar de los enemigos de Estados Unidos!
Tercero, vino a exhibirnos como un "aliado bien portado" para con ello tratar de "reencauchar" (así sea parcialmente) su deteriorada imagen en el plano doméstico de Estados Unidos. Al someterse a esta maniobra politiquera, el Gobierno panameño ha quedado aislado de los principales países de la región, que (excluyendo a México) mantienen posiciones críticas frente a Bush y su política guerrerista y neoliberal "del embudo".
En conclusión, señores gobernantes, fue un grave error admitir esta visita. Nos toca ahora afrontar las consecuencias negativas de esta.
El autor es economista y profesor titular de economía y finanzas en la Universidad de Panamá
Además en opinión
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