MOSCÚ, Rusia/DPA. Mientras la insurgencia islámica se extiende a lo largo del Cáucaso norte ruso, las pacíficas elecciones parlamentarias realizadas ayer en Chechenia representan un relativo éxito para el Kremlin. La votación se llevó a cabo bajo la vigilancia de 24 mil soldados y la policía en 430 centros electorales ubicados tanto en las praderas de la república rusa como en la capital Grozny, azotada por los conflictos, y en las regiones montañosas rebeldes del sur. Después de un referéndum sobre la Constitución y las elecciones presidenciales, los comicios parlamentarios configuran la tercera fase no militar de un plan para reafirmar el estatus de Chechenia como parte de Rusia.