Raúl Leis es uno de los escritores panameños que más admiro. Es de los pocos que ha explorado con éxito el cuento, la novela, el ensayo, la poesía y el teatro. Ha ejercido la política activamente sin desmejorar su trabajo literario o su visión de la vida. Al contrario, su contacto con la comunidad y sus carencias ha enriquecido su labor como creador y vocero de los desamparados.
Como ciudadano, docente y comunicador cree en la justicia y en la igualdad, en la educación y en compartir experiencias y sueños con otros que no siempre tienen la oportunidad de formarse. En sus historias, tanto las de ficción como las enmarcadas en su oficio de sociólogo, se nota su interés por la gente, sus dolencias y aspiraciones.
En fin, estamos ante un autor consagrado por su obra y no por su afán de publicidad. Alguien que no anda por allí repartiendo espejos para que los otros lo admiren. Tampoco exige atención ni piensa que es el último oasis en un desierto, aunque bien es agua cristalina en medio de cierta sequía de verdaderos talentos. Raúl Leis acredita una condición infrecuente en el ámbito literario panameño: humildad y un trabajo meritorio.
Su más reciente reconocimiento ocurrió en el 2004, cuando obtuvo una mención de honor en el Concurso Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán con su libro Remedio para la congoja - Cuentos de la calle. Este año la obra fue editada.
Este libro no solo contiene 24 cuentos de Raúl Leis, sino que además los ilustra con 16 fotografías que el propio autor tomó y que expuso el año pasado en la Biblioteca Ernesto J. Castillero.
Palabras e imágenes son retazos del sentir de un barrio popular, no solo los que hay en Panamá sino los de cualquier parte del planeta. Indaga, sin prejuicios ni basándose en estereotipos como hacen los programas seudocómicos de la televisión nacional, el diario existir en esas viviendas que poco tienen que ver con los altos condominios de precios absurdos, pues son sitios poblados por hombres y mujeres que se debaten entre la alegría, la miseria y la falta de oportunidades.
Los cuentos de Leis son sobre seres humanos inmersos en hechizos, venganzas, actos heroicos, tristezas y desempleo. A veces tienen una estructura descriptiva como si fueran capítulos de una sola novela, en otras están cercanos a esas narraciones que los viejos comparten cuando el alboroto de los jóvenes se lo permiten.
Su propuesta es amena, pero afilada y a veces dura. Su lenguaje es coloquial y no cae en elucubraciones conceptuales ni existenciales. Desvela la trama de sus textos como si fuera un secreto que después de siglos será descubierto.
No aburren sus cuentos, que pintan un país paradójico y delirante, desprotegido y brillante, sometido a una política económica que satisface a los pocos y asfixia a los muchos. Raúl Leis nos devuelve el placer de los cuentos en su estado más auténtico y tradicional.
Viajar con la imaginación de Leis
Magia y dignidad
El nido del MacuáLeis se puede dar el lujo de ser uno de los tres o cuatro dramaturgos nacionales que los teatristas llevan a escena con más frecuencia. Piezas suyas que han pasado por el escenario son Viaje a la salvación de otros países, Viene el sol con su sombrero de combate puesto, María Picana, No hay derecho, señor, Mundación y El nido del Macuá. De esta última, el jurado, que le dio el Ricardo Miró en 1981, dijo que incorpora elementos folclóricos que funcionan “sin paternalismos y con valores que cobran universalidad”.
Honor legítimo
MundaciónEl jurado que le otorgó el certamen Ricardo Miró en 1988 indicó que el objetivo de esta obra de teatro no solo es reivindicar la figura de Pedro Prestán, sino que además es un homenaje a los Congos de Colón y a los barrios populares de esta ciudad atlántica. “La construcción de la obra utiliza muchos elementos de la técnica moderna para su puesta en escena. El argumento está tratado con dignidad y respeto y su concepción total está enmarcada en los términos teatrales más exigentes”.
Los sueños de Chimbombo
La cantina de Panchá MancháUn día, hablando con Raúl Leis me dijo que no recordaba con exactitud cuándo entró en contacto por primera vez con el poema Incidente de cumbia. Lo que sí tenía claro era que esos versos de Demetrio Korsi lo acompañan desde épocas lejanas de su vida. Leis da su propia visión a esta obra de la cultura popular y su propuesta gustó tanto que en 1994 quedó finalista en la XXIV versión del premio Tirso de Molina, promovido por el Instituto de Cooperación Iberoamericana de España, donde superó a más de 500 obras llegadas de toda Iberoamérica.
Análisis
Panamá: luces y sombras del siglo XXIEl jurado que le dio el Ricardo Miró a este ensayo en 1996 señaló que esta obra “representa un buen intento de reflexión sobre temas de primer interés para comprender nuestro colectivo; en particular sobre la historia de Panamá, su situación presente y, aunque en menor grado, sus perspectivas”. En este interesante documento se analiza la relación entre utopías y democracia, sociedad y política, cultura e identidad y diálogo y educación integral.
Recuadro
Raúl LeisPanameño nacido en el exterior (Isla Providencia, San Andrés, Colombia), en 1947. Ha ganado en más de una ocasión el premio nacional Ricardo Miró, organizado anualmente por el INAC. Este certamen lo ha obtenido en la sección teatro con Viaje a la salvación y otros países (1973), El nido del Macuá (1981), Mundunción (1988) y El Puente (2000). En la categoría ensayo ha logrado el Miró con la obra Panamá, luces y sombras hacia el siglo XXI (1996). En 1985 obtuvo el Premio Plural de México en la sección Ensayo y dos veces (1985 y 1992) el premio de la revista Nueva Sociedad (Venezuela) en Ensayo. Fue finalista del Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí (1993) y de la versión número XXIV del Premio Tirso de Molina (1994) del Instituto de Cooperación Iberoamericana de España.