| AMPLIACIÓN DEL CANAL.
‘Hub’ marítimo de las Américas
Gustavo A. Gutiérrez
Analizando el éxito que ha tenido Copa al posicionar a Panamá como el hub de las Américas en el campo aéreo, me pongo a pensar en el inmenso paralelismo que hay entre esta exitosa iniciativa y las oportunidades que ofrecería la expansión del Canal.
Se pueden identificar tres ingredientes principales para esta fórmula exitosa. Primero, tenemos nuestra posición geográfica. Segundo, tenemos una compañía aérea de clase mundial, con un equipo de profesionales altamente entrenados y una gerencia visionaria. Tercero, tenemos un aeropuerto internacional debatiéndose entre una capacidad limitada y una demanda creciente.
El cómo se dio la sinergia entre estos tres elementos empieza por el componente principal que le da ventaja competitiva a cualquier negocio que quiera ser exitoso. Este componente es la ubicación estratégica. A usted no se le ocurriría poner una tienda en medio de la selva, lo primero que hará será buscar un punto de tráfico para poder tener acceso a sus clientes, ya que la empresa va a los clientes y no al revés. Luego tenemos a esta compañía con deseos de crecer y que quiere captar un mercado potencial mayor, pero para seguir creciendo en importancia y servicios, también depende de la expansión y mejoramiento del puerto aéreo, en este caso Tocumen.
Copa ya había posicionado a nuestro país como el hub de las Américas, pero con la expansión del Aeropuerto Internacional de Tocumen, habilitándolo para manejar un mayor volumen de aviones y pasajeros, creció aún más. Resultado, Panamá es ahora uno de los mayores hubs aéreos en América y los panameños lo decimos con mucho orgullo. Esto no solamente ha beneficiado a Copa, sino también al país, ya que el flujo de turistas y los servicios relacionados con la industria aérea proyectan una serie de beneficios económicos que tocan a casi todos los panameños de una forma u otra. Si no pregúntenle a los gerentes de los principales centros turísticos del país que también son beneficiarios del hub aéreo, a los panameños que laboran en dichas empresas, a los que venden artesanías en el Valle de Antón, a los taxistas de turismo, etc.
Ahora veamos el paralelismo que hay con el Canal. Tenemos los mismos tres elementos que en el caso anterior. La envidiable posición geográfica, una empresa de clase mundial con un equipo de profesionales altamente entrenados, y una gerencia con visión de futuro. Por último tenemos un Canal que se debate entre una capacidad limitada y una demanda creciente.
La sinergia aún no se da porque depende de la expansión de nuestro Canal. Si el país quiere captar ese mercado potencial que no puede pasar y que generaría mayores ingresos al país, debe ampliar.
Imagínese usted tomando un vuelo con conexión o destino Panamá, y al llegar el avión a territorio panameño tuviese que quedar sobrevolando dos días antes de aterrizar porque el aeropuerto está lleno. Con el tiempo estos clientes dejarían de optar por esta ruta, ya que en el tema del transporte el tiempo vale tanto o más que el dinero porque implica oportunidades. Además, siempre habrá alguien que ofrezca una alternativa a una necesidad o verá una oportunidad de negocio a partir de las debilidades de otro. En el caso de estos pasajeros, pues no se hospedarían en hoteles panameños, no irían a comprar artesanías al Valle de Antón o no irían de compras a los diferentes centros comerciales. Quizás uno que otro asalariado panameño que labore en los hoteles tenga que quedar cesante.
Si ampliamos nuestro Canal, podremos convertirnos no solamente en el hub marítimo de las Américas, sino que junto con el hub aéreo de las Américas terminaríamos teniendo un conglomerado comercial de proporciones increíbles, y con suficiente poder como para convertir a nuestro país en el próximo Singapur. Lo mejor de todo es que luego podremos decir con mucho orgullo, y como en el caso anterior, que Panamá es más que un Canal. Será uno de los mayores centros de comercio en el mundo. Si este potencial no existiese, ¿por qué creen ustedes que los puertos ubicados en ambas costas del país están invirtiendo millones de dólares en su ampliación y modernización? ¿Será que están todos equivocados? ¿Será que los barcos se construirán cada vez más chicos? Lo dudo; creo que estamos ante una oportunidad de negocio que está servida en bandeja de plata. No aprovecharla sería un desacierto ya que las oportunidades vienen y van, mas no regresan.
El autor es ingeniero en sistemas
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