La Prensa
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, viernes 18 de noviembre de 2005
 

JUEGA VIVO.

El problema es falta de autoridad

Antonio A. Ábrego Maloff

"Yo sí toy sala’o": es nuestra primera reacción cuando un policía de Tránsito nos detiene por una infracción. Y sin duda alguna, eso en Panamá, ¡es verdad! Hay que tener mala suerte para ser sorprendido en alguna de nuestras calles cometiendo una infracción, sobre todo si se conduce un taxi o un bus. ¿Y esto a que se debe? Para mí, simple y llanamente se debe a dos razones: una, aquí no hay autoridad que haga valer las leyes; y dos, no hay voluntad de hacerlo.

Pero dirán la autoridades: "ya tengo un montón de policías en las calles... es que no tenemos presupuesto... hacemos operativos... bla, bla, bla...". Todo eso es cierto y falso a la vez. Estoy cansado de contar las veces en que conductores comenten una infracción frente a los ojos de los policías y estos ni siquiera levantan la vista; de ver cómo detienen a un infractor y lo dejan ir tan solo con una amonestación verbal (para no decir que hubo algo más bajo cuerda); y si ponen las boletas, yo diría que el 60% no las paga y sigue manejando como si nada hubiera pasado (sobre todo los buseros), y ¿por qué?, porque la autoridad a pesar de todo todavía los trata con paños tibios: que si la moratoria, que si la coima, etc.

El problema con esto es que el panameño se ha habituado a infringir la ley porque simplemente no hay castigo. Para muestra un botón: en la ciudad hay cientos de lugares con letreros que indican que está prohibido estacionarse y que el vehículo será removido con una grúa. Pareciera que el letrero indicara lo contrario, ya que es exactamente allí donde la gente se estaciona (pase frente a la compañía FEDURO en el Dorado y lo verá). OK, no hay dónde estacionarse, pero la ley es la ley, y si yo la cumplo ¿por qué los demás no?

Lo más triste del caso es que hay mecanismos para poner orden. Existe la tecnología para garantizar que la ley se respete. Pero ahhh, adaptar un sistema de alta tecnología que evite que esto suceda es muy costoso. ¡Claro que es costoso! El progreso cuesta, modernizar las instituciones cuesta. ¿Qué pretenden nuestras autoridades, que todo les salga gratis o es que quieren seguir manteniendo nuestro país en la anarquía?

Yo tengo muchas esperanzas puestas en el nuevo Director de la Autoridad del Tránsito, ya que él fue mi profesor en la universidad y sé que conoce del tema. Además pensé, al fin se nombra a alguien en este puesto con las calificaciones adecuadas. Sin embargo, hasta la fecha solo hemos visto cómo se enfocan en el tema del servicio del transporte público, dejando a un lado los problemas de hacer cumplir la ley al resto de los mortales.

Si bien es cierto que el transporte público es un caos, no menos cierto es que los buseros no son los únicos culpables. Déjenme decirles algo, yo soy un confeso enemigo de los conductores de buses y taxis por la forma desordenada y anárquica como conducen. Pero esto sucede única y exclusivamente porque las autoridades competentes los dejan hacer lo que les da la gana y no tiene las suficientes agallas para poner fin a este desorden; por lo tanto, las autoridades son las únicas culpable del caos imperante.

¿Ustedes en realidad creen que en países industrializados como Suecia, Inglaterra o Alemania las personas nacen diferentes a las de Panamá? ¿Ustedes creen que nosotros somos una raza única que nace siendo la más viva? Lamento decirles que no es así; allá y en cualquier otra parte del mundo, la naturaleza del ser humano es la misma, tratar de ser el más vivo. La diferencia radica en que en estos países las autoridades sí hacen cumplir las leyes, las autoridades se hacen respetar y se castiga ejemplarmente al que infringe la ley. Y por esto los juega vivo son los menos y los respetuosos de la ley los más.

Si a un conductor que tenga como norma pasarse siempre la luz roja le trabaran su respectiva boleta de B/.100.00 una, dos y hasta tres veces, y luego lo hicieran pagar y además lo sancionaran ejemplarmente (revocatoria provisional de su derecho a manejar), les aseguro que no lo hace más así sea la 1:00 de la mañana de un domingo. Lo mismo aplica para los que se estacionan mal; se coloca un dispositivo para trancar las ruedas, se llama la grúa y el ciudadano tiene que pagar un montón de plata para recuperar su vehículo. Ahora, pregúntale si lo va a volver a hacer.

Las personas hablan hasta la saciedad de la cultura del juega vivo del panameño y hasta creen que es una gracia. Yo soy un convencido de que la única manera de "culturizarnos" es a través del bolsillo. Cuando a esos cochinos que tiran basura por las ventanas de los carros los hagan pagar cada vez que lo hacen o cada vez que se pasen la luz roja, les aseguro que no lo volverán a hacer. Lamentablemente no lo van a volver a hacer solo por el hecho de que quieren que Panamá esté bonita o porque esa acción es desagradable; lo harían simplemente porque les va a costar dinero. Pero que más da, se logra el fin. Y eso se lo van a transmitir a sus hijos, y estos, a su vez, a los suyos. Con suerte, es posible que dentro de tres generaciones el panameño haya aprendido a respetar las leyes, y lo mejor es que en ese momento no lo va a hacer porque le cuesta dinero, sino porque aprendió a hacerlo gracias a que la autoridad ejerció su papel en el momento adecuado.

El autor es ingeniero civil

Además en opinión

Una seria denuncia ciudadana: I. Roberto Eisenmann, Jr.
Modelo de organización efectiva para producir alimentos: Pedro Villaverde
El problema es falta de autoridad: Antonio A. Ábrego Maloff
‘Hub’ marítimo de las Américas: Gustavo A. Gutiérrez
¿Hacia dónde vamos?: Mauro Zúñiga Saavedra



 
 
  TURISMO
 
 
  RECETARIO
Recetario  
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2005. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá