El acuerdo alcanzado en el Diálogo por el Seguro Social arroja dos lecciones y un hecho histórico.
El último tiene que ver con un cambio profundo en el sistema al que estábamos acostumbrados. Se mantiene la solidaridad necesaria, pero se amplían las opciones y nos adentramos en el sistema de cuentas individuales.
Las lecciones tienen que ver, primero, con la posibilidad de llegar a buen puerto si existe la voluntad. El camino adoptado al principio por el Gobierno sólo generó tensión innecesaria y ruido social. Ahora, hablando, se ha logrado un acuerdo bastante participativo y democrático.
La segunda lección debe entenderla Frenadeso. No es levantándose de manera airada y amenazando a toda una sociedad como se consiguen las cosas.
Quizá estamos mal acostumbrados y algunos piensan que sólo con calles cortadas se logran objetivos de interés común. Quizá la gran enseñanza es que es en la mesa y con argumentos sólidos cómo se aporta al país, aunque el resultado no sea exactamente igual a nuestra propuesta. |