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Alto a los abusos en la pista
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN.Las imágenes aún están frescas en mi retina tras ser testigo del impactante y peligroso ‘trompo’- vueltas sobre sí mismo- que dio el piloto Rafael Bárcenas en un Honda Integra, en una dramática segunda manga de la carrera de la GT 3, que nos hizo pasar un tremendo susto a todos los que estuvimos el domingo en la pista de Río Hato, incluyendo al campeón mundial Celestino ‘Pelenchín’ Caballero y al rector del Inde, Ramón Cardoze.
La verdad es que tanto ‘Rafa’ Bárcenas como Luis Corbillón, en un Hyundai Tiburón, se enfrascaron en un duelo endemoniado durante ocho vibrantes vueltas y eso le dio la dosis de emotividad que faltaba para subir la adrenalina de una gran cantidad de personas que se dieron cita a la vieja pista de aterrizaje de Río Hato. Pero más allá de la emoción que generó el giro brusco que dio el coche de Bárcenas, quien milagrosamente y con mucha pericia supo controlar la situación para mantenerse en carrera, pensé en ese momento por los fanáticos que estaban situados al final de la recta principal del circuito de 2.3 kilómetros.
El enganche que tuvo sus pasajes difíciles de ambos lados, perdió la perspectiva en la pista, y fue entonces cuando creció mi preocupación porque si bien la magistral maniobra de Bárcenas le permitió que siguiera en carrera, no perdamos de vista que a un extremo del sitio donde ocurrió el ‘trompo’, permanecía un grupo considerable de personas.
Los toques o choques son parte de la carrera, eso lo entendemos perfectamente, siempre y cuando no sean mal intencionados y no alteren las pulsaciones del corazón de los miles de fanáticos que tiene el automovilismo panameño, reactivado hace tres años, después de vivir uno de sus peores capítulos a raíz de la tragedia ocurrida en 1997 en la ya fenecida pista de Albrook Field. Ahora bien, no es la primera vez que se da un enganche en la pista con características que van más allá de los límites del automovilismo y es por eso que hay que buscar un mecanismo para ponerle un alto a los constantes choques.
Conozco la clase de piloto que es Corbillón, no en vano se alista para representar al país en el campeonato centroamericano, pero tanto él como Bárcenas y otros que han echado mano a estrategias de este tipo en las dos últimas temporadas, tienen que saber que el evento tiene reglas que no permiten abuso en la pista. Me gustó la posición elegante que asumieron ambos pilotos, pidiéndose disculpas mutuamente, eso también hay que decirlo.
Pero bien, tampoco hay autoridad en la pista y cuando no hay autoridad, los abusos empañan el espectáculo y eso es lo que no debemos permitir que ocurra más en este deporte que mantiene actualmente un nivel de seriedad y de interés entre los fanáticos, el cual no hay que dejarlo que se pierda, como ha sucedido con otras disciplinas. Insisto en que le han perdido el respeto a las autoridades, en este caso a la gente de Anpa (Agrupación Nacional de Pilotos de Automovilismo) y creo que ya es hora de parar en seco todo esto antes que se convierta en un relajo y ocurra otra tragedia en una pista.
El autor es periodista.
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