| VENEZUELA.
Sobre justicia y Mar del Plata
Oswaldo Álvarez Paz
CARACAS. Se acabó el derecho. Venezuela es el reino de la mentira y el disimulo, de la arbitrariedad y el abuso de poder, la manifestación más perversa de la cobardía. La violencia institucional corrompe las estructuras éticas de la sociedad. De eso se trata en el caso del asesinato del fiscal Danilo Anderson. La Fiscalía General de la República ha perdido toda credibilidad. Para muchos el gobierno encubre a los verdaderos responsables. Se les ubica en el entorno de algunos prevalidos del régimen. Pocos dudan de la existencia de una red de corrupción y extorsiones alrededor del fiscal asesinado. Con los acusados como autores intelectuales se violentan la Constitución, el derecho al debido proceso, la presunción de inocencia, el derecho a ser juzgados en libertad y otros aspectos fundamentales. Pero no hay secretos eternos y todo se sabrá.
El país está estupefacto. Huele a infamia la acusación hacia los generales de brigada de la Guardia Nacional, Eugenio Añez Núñez y Jaime Escalante. Retirado el primero y activísimo el segundo. Contra el hijo de Salvador Romañi, cuyo padre ha sido incansable luchador contra la tiranía castro-comunista. Contra Nelson Mezherane, banquero y co-propietario de Globovisión, canal insignia en la lucha por la libertad y la democracia. Y, finalmente, hasta ahora, contra Patricia Poleo, periodista emblemática, directora de El Nuevo País, cabeza de la Fundación por la Libertad de los Presos Políticos e integrante de la resistencia frente al régimen. Las acusaciones son mensajes directos al sector militar y particularmente a la maltrecha Guardia Nacional, a la resistencia cubana, al campo financiero, a los medios de comunicación y, por supuesto, al mundo político. Nuestra solidaridad hacia los afectados, con la esperanza de que si no la justicia, al menos brille la verdad sobre la infamia.
Sucedió con el presidente Chávez fuera del país haciendo el ridículo en la Cumbre de Mar del Plata. Retos, insultos, desplantes, agresiones sin sentido apuntalando guerras y confrontaciones que solo dejaron una lamentable estela de violencia en Argentina y un sentimiento lastimoso hacia los venezolanos. Eso sí, exaltando políticamente a los cocainómanos: de una parte Evo Morales, jefe de los sembradores de coca y, de la otra, el otrora gran futbolista Maradona, devenido emblemático consumidor de ella.
El ALBA languidece y la nación se aísla. El ALCA avanza indetenible. Canadá, México, EU, toda Centroamérica, República Dominicana, Chile, próximamente Colombia, Ecuador y Perú y algunas realidades de MERCOSUR afinan las negociaciones. Cerca de 30 países avanzan hacia el libre comercio. Como bien dijo el presidente Fox, el que no esté de acuerdo que no se monte al barco. Yo agrego que en el barco de la dignidad y el progreso, Chávez no es bienvenido. Venezuela merece un destino mejor. No llegará por obra y gracia del Espíritu Santo. Hay que trabajar muy duro para merecerlo y con mucho coraje para alcanzarlo. (Firmas Press)
El autor es abogado, ex gobernador del estado de Zulia y fundador y presidente del Partido Alianza Popular
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