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Reportaje especial
Panamá, viernes 11 de noviembre de 2005
 

Caja de Seguro Social.

Las propuestas del diálogo

590967Alejandro Cordero

Las propuestas en torno al programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) que han surgido del diálogo por la Caja de Seguro Social (CSS) tienen algunos elementos que deben ser objeto de análisis antes de decidir por alguna de ellas.

Uno de estos elementos que debe ser objeto de estudio es que admite, excepto en el caso de la propuesta del Conato, la necesidad de un incremento de la cuota que paga el obrero y/o el empresario. En la práctica esto es un aumento del costo de la mano de obra. Es así por cuanto al contratar a un trabajador más, el empleador toma en cuenta todos los costos adicionales en que incurrirá. Si los ingresos añadidos que conseguirá con la contratación de este trabajador adicional no compensan todos los costos adicionales que trae consigo, incluyendo la denominada cuota obrero-patronal, el trabajador no será contratado. La distinción entre lo patronal y lo obrero, al menos en cuanto a cotizar al Seguro se refiere, es puro eufemismo. Simplemente esa distinción siempre ha sido agradable al oído de los políticos y se usa para satisfacer las invariables e inútilmente complicadas normas de tasación fiscal. La cuota obrero patronal, finalmente, siempre la termina pagando el trabajador.

El segundo elemento a analizar es que todas las propuestas suponen además un importante subsidio estatal. En algunos casos, como los de Frenadeso y la Comenenal, estos subsidios ascienden a sumas que alcanzan varios miles de millones de dólares. El caso extremo es claramente el de Frenadeso, que supone un subsidio de algo más de 12 mil millones de dólares en siete años, de acuerdo con información aparecida en la prensa local (Capital Financiero, 7-13 de noviembre de 2005, p. 18). Lo cierto es que parece haberse logrado un consenso en cuanto a la necesidad de que el Estado subsidie directamente al programa de IVM de aquí en adelante. Los miembros del diálogo, por lo que he leído en la prensa, no hicieron un esfuerzo por determinar lo que la sociedad sacrifica al dedicar tan enorme cuantía de recursos a tal destino. Es más, ni siquiera se han tomado el cuidado de introducir en las propuestas estímulos adecuados a la contención del gasto tanto por parte del usuario, como por parte del proveedor de servicios. Dado que es imposible que se puedan satisfacer todas las necesidades de salud a las que aspiraríamos, con pleno derecho a ello, sobre todo cuando nos hallamos en edad de jubilación o cercana a ella, el sistema seguirá racionando el acceso a los servicios de la CSS a través de los mecanismos de hecho existentes: largas colas, demoras en el acceso a especialistas o cirugías, falta de medicamentos, el deterioro generalizado de la calidad, etc. Después de todo el 60% de todos los gastos en salud de la CSS lo genera el 5% de la población asegurada que cuenta con un promedio de edad superior a los 50 años.

Finalmente, hay que analizar el tema tan controversial de la creación de un sistema mixto de pensiones añadiéndole un subsistema complementario de cuentas individuales administradas por la propia CSS, que ha sido propuesto por el Conep. El ahorro es la fuente de la inversión y esta última la fuente del crecimiento. A mayor consumo presente, menor crecimiento futuro. Como ha quedado demostrado en numerosos estudios sobre el tema, cuando se han planteado reformas a los sistemas de pensiones, siempre ha sido en momentos en que la tasa de ahorro nacional es baja y tiene tendencia a contraerse. Panamá no escapa a esta realidad. De acuerdo con cifras oficiales (Panamá en cifras, 2004, p. 149) la tasa de inversión local se viene reduciendo a un ritmo de 8.4% anual en el periodo 1999-2003. Este fenómeno nos ha hecho depender peligrosamente del ahorro externo para sostener niveles de crecimiento que permitan dar empleo al creciente contingente de población económicamente activa. La desnacionalización del ahorro provoca en el mediano plazo una descapitalización de la economía, debido a la transferencia al exterior de los pagos por el uso de este capital foráneo (intereses, regalías, dividendos, etc.). La creación de cuentas individuales para complementar las pensiones que paga el programa de IVM tiene varias ventajas, entre otras: crear una sensibilidad hacia la necesidad del ahorro individual, ofrecer alguna libertad para decidir con cuánto y cuándo jubilarse, y asegurar recursos complementarios que permitan sostener el crecimiento económico a mediano plazo. Si la economía no crece, el sistema no tendrá de dónde cobrar.

Finalmente una combinación de la propuesta del Conato y la del Conep parece lo más sensato. La propuesta de Conato, cuyo eje central es la reducción de la cuota obrero-patronal (completada con un ligero recorte de la edad necesaria para jubilarse y un aumento del número de cuotas de 180 hasta 240) significaría una reducción del costo del trabajo e implicaría un estímulo a la economía a corto plazo. Por otra parte, la creación de cuentas individuales (administradas a la manera del Siacap) permitiría aumentar el ahorro interno con beneficios positivos sobre el crecimiento a largo plazo. Obviamente, en ambos casos, se requeriría el apoyo del subsidio estatal que habría que cuantificar. No obstante, al menos de esta forma, el bien público se encontraría adecuadamente servido.

El autor es economista

Además en opinión

Preguntas y respuestas: I. Roberto Eisenmann, Jr.
Microjusticia: Juan Carlos Pastor
Las propuestas del diálogo: Alejandro Cordero
La inflación panameña: Frank De Lima
La eficiencia policial: Rafael Solano



 
 
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