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Panamá, domingo 23 de octubre de 2005
 

COMPORTAMIENTO Y GUSTOS.

Raíces

Tiempo de las maniobras

Nos encontramos ante una imagen fotográfica que se desarrolló en la esquina de la popular Avenida Central con la calle J. Posiblemente, lo que más les llame la atención es la gran cantidad de marinos, en este caso estadounidenses, de seguro que en otras vías de esta ciudad tendría que haber muchos más.Y es que la escena se repetía años tras año, con cierta regularidad para el año 1923 debido a que anualmente la marina de guerra norteamericana efectuaba maniobras en los diferentes mares del mundo y al terminar, los hombres en servicio, se les daban unos días para descansar.No era mucho lo que gastaban; ya que todo lo necesario lo adquirían en los comisariatos de la extinta Zona del Canal.Aquí paseaban en coche o a pie, veían los espectáculos de los cabarets y era muy frecuente verlos cargar racimos de guineo. Visitaban mucho lo que se conocía como el barrio rojo. Con frecuencia se les veía molestando a las damas panameñas, lo que provocaba frecuentes choques con los ciudadanos locales.A veces los guineos les eran lanzados para protestar, y es más, existía una tonada, entonces muy popular que decía: "dile a Mateo, dile a Mateo, que se prepare con los guineos, que se preparen los panameños que ya viene la marinada, que ya viene la marinada", fue compuesta para celebrar esas frecuentes ocasiones. También podemos ver vendedores de lotería, casas de madera, fotingos o autos Ford de la época, los coches que se ven o ya habían sido ocupados por ellos o lo iban a estar. Un par de tranvías se ven, en el fondo un letrero dice, si tienes hambre entra, pero no especifica qué clase de apetito se podía satisfacer. Es posible que el de la carretilla cercana les estuviera vendiendo los llamados perros calientes, para ellos hot dogs.582368

La escena que hoy les presentamos se repetía en Colón y en Panamá, por lo menos una vez al año. De repente se inundaban las calles de estas dos ciudades, de hombres con uniformes blancos. No sabemos porqué la infantería en esos tiempos vestía de verde simplemente. Después llegaron las vestimentas de camuflaje, de fatiga y otras bellezas con las cuales siempre nos han tratado de impresionar los elementos castrenses. Y todos los que aparecen en la foto eran de la marina norteamericana.

Aparecían por miles. Unos aprovechaban esos días libres para conocer las ciudades, comprar tarjetas postales, comer en restaurantes o tratar de burlarse de todo y de todos.

Otros reclamaban otros tipos de diversiones menos pacíficas o puritanas. Y allí estaba el barrio rojo de El Chorrillo con sus damiselas dispuestas a acompañarlos y a proporcionarles lo que ellos creían que les faltaba, o si no los burdeles que también abundaban en ciertas partes de aquellas zonas. Y qué trifulcas las que se formaban por las más diversas causas. Por ejemplo, el irrespeto en el que algunos de ellos incurría al querer abordar a las damas que hacían sus compras o salían de sus trabajos.

Aún recordamos una tarde que íbamos acompañados por el aya de turno, en un tranvía por la Avenida Central a la altura de la desaparecida Fuerza y Luz (qué mal que hablábamos de ella y cómo la añoramos hoy, a causa de las actuales tarifas que cada día más nos agobian) veíamos las largas hileras de uniformados desde nuestra banca. De repente gritos, guineos que volaban y el tranvía detenido por un pequeño rato.

Hoy ya no se ven esas cantidades de marinos, ya que hay pocas maniobras, los uniformes no se usan por las calles y la verdad es que sus conductas en tiempos de paz han mejorado.

Y ya que todos los seres que aquí aparecen venían de las citadas maniobras, hablemos aun cuando sea un poco de las clases de navíos en los cuales estos marinos habían permanecido, largos ratos.

Tenemos entonces a los llamados acorazados, que según entendemos desde la década de los cuarenta del siglo XX poco se usan.

El Iowa, el Missouri, el Arkansas, el Indianapolis, etc., pasaron a mejor vida. Han sido reemplazados por los portaaviones y lo que ellos llevan.

También había el Indiana, Oregon, Massachusetts. Parece que los originales se crearon entre 1890 a 1895, cargaban además miles de hombres.

También los marinos venían en los destroyers (destructores) que hacían funciones de escolta. Nacieron en 1890, son rápidos. Hoy llevan misiles grandes y han sufrido muchas modificaciones.

Lo mismo ha sucedido con los submarinos, hoy muchos son atómicos, a pesar de que Leonardo Da Vinci y Julio Verne los imaginaron parece que fue Cornelius Van Prebbel, un holandés, quien los puso primero en el mar (ya esperamos otras opiniones).

El primer vuelo desde un navío (creemos) se llevó a cabo el 14 de noviembre de 1910, era un biplano Curtis, y el barco era el Birmingham. Después vinieron otros portaaviones como el Presidente Roosevelt, el Nimitz y otros monstruos de diferentes países.

RESPUESTA AL LECTOR

Hablando de otro tema, recibí una carta electrónica dirigida a La Prensa en que me preguntan acerca del ciudadano Antonio Moya de quien están interesados algunos familiares, desde Alicante, España y su relación con el desaparecido Gran Hotel España de la Plaza de Santa Ana. Todo lo que les puedo informar es que en un directorio comercial publicado en esta ciudad de Panamá por Francisco Posada en el mes de agosto de 1898, como dueño del hotel arriba citado aparece Antonio Santeguin.

Todo esto en un anuncio en inglés y en español, como era lo usual. Por lo demás en el directorio telefónico de esta capital figuran diez diferentes personas con el apellido Moya.

Hasta aquí mis pocas en realidad, averiguaciones. Saludos hasta Alicante, España, desde donde nace el interés demostrado.

De Gervasio García, si existen muchos más datos.

Textos: Harry Castro Stanziola
Fotografías: Propiedad de la Autoridad del Canal, procesadas por Ricardo López Arias.
Comentarios: svasquez@prensa.com


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