| COMPARACIÓN.
El mundo nos mirará durante la visita de Bush
582281Betty Brannan Jaén
WASHINGTON, D.C. - Es inevitable que la visita del presidente estadounidense George W. Bush a nuestro país inspire comparaciones entre la invasión de Irak y la de Panamá. Es más, hay quienes opinan que ese es uno de los motivos de la visita de Bush, porque no hay duda que Panamá es un ejemplo de como una intervención militar estadounidense puede restaurar democracia en un país.
A principios de 2003, cuando se estaba preparando la invasión a Irak, recibí muchas llamadas de periodistas norteamericanos que me preguntaban si la invasión estadounidense había producido democracia en Panamá pero que parecían molestarse cuando yo les respondía que sí. Es cierto, lamentablemente, que muchos periodistas trabajan en base a conceptos preconcebidos y descartan todo hecho que no sustente la tesis preseleccionada.
Por eso me asombró leer un artículo esta semana en el diario británico Daily Mail, que golpea inmerecidamente a Panamá. El Daily Mail comenzó por reportar que el general de cuatro estrellas (retirado) Barry Mc Caffrey ha dicho que el gobierno de Bush "es la colección más grande de idiotas que hemos tenido en cargos públicos durante los últimos 50 años". Mc Caffrey es un personaje que conocemos bien en Panamá porque fue jefe del Comando Sur -y embajador "de facto" al país durante un largo periodo en que no teníamos embajador estadounidense-a fines de la década de los 90. Luego fue "zar de drogas" en el gobierno de Bill Clinton; ahora es comentarista sobre temas militares y presidente de una empresa grande de ingeniería.
El año pasado, Mc Caffrey afirmó que fue "una locura" invadir a Irak con tan pocas tropas y que será difícil ganar la guerra en Irak si no se reclutan 100 mil soldados adicionales. En contraste con la doctrina Powell (invadir con fuerza masiva), la doctrina Rumsfeld, acusó Mc Caffrey, es invadir con fuerza mínima, o sea "enviar tropas apenas suficientes para perder".
Esa "doctrina Powell", como sabemos, fue la que guió la invasión de Panamá, que ahora es vista internacionalmente como un éxito. Sin embargo, ese artículo del Daily Mail señaló que hay un nuevo informe -no divulgado públicamente-que sostiene que la guerra en Irak ha repetido todos los errores de la invasión panameña (en especial, que no se supo evitar el saqueo). El resultado de esa invasión de 1989, declaró despectivamente el diario británico, es que Panamá es "un país olvidado por el mundo, cuya economía jamás se ha recuperado".
Pero esa descripción no concuerda con el análisis de observadores más serios. En 2003, el Carnegie Endowment for International Peace hizo un repaso de todas las intervenciones estadounidenses y califico como "éxito" la invasión de Panamá en 1989. (Ver www.ceip.org, Lessons From the Past: The American Record on Nation Building). Otros analistas --como Freedom House, por ejemplo-generalmente consideran que Panamá es hoy "un país libre", por imperfecta que sea su democracia. (Ver www.freedomhouse.org, que tiene más de 10 años de estar calificando a Panamá como un país más libre que México.) En gran medida, esto se debe a condiciones que no parecen existir en Irak -Panamá es un país chico, sin divisiones religiosas o étnicas, que ya tenía una tradición democrática y que ya había elegido los líderes que remplazarían a los dictadores-pero de todos modos queda el hecho de que la invasión norteamericana liberó al pueblo panameño de la dictadura. Es muy debatible que el éxito panameño sea transferible a Irak, pero eso no quita que el caso panameño es visto generalmente como un success story.
Y a los panameños nos corresponde asegurar que las cámaras internacionales recojan ese success story durante la visita de Bush, que necesariamente pondrá a Panamá en el spotlight como ejemplo de país invadido. Dejaré para otro día mis observaciones sobre la ironía de que quienes causaron los estragos de la primera visita de un presidente Bush al istmo sean quienes hoy ostentan el poder en Panamá, y tengo buenas razones para pensar que los estadounidenses requerirán unas medidas de seguridad mucho más estrictas que las de aquella ocasión, pero aun así, todos -gobierno y ciudadanía por igual-debemos unirnos para que el país se presente ante el mundo como un lugar de encanto tropical y futuro prometedor, con un pueblo genuinamente libre y dedicado a ir madurando la democracia ya lograda.
Que no se repita, por favor, la vergüenza que sufrimos en 1992.
La autora es corresponsal de La Prensa
Además en opinión
• Gripe aviar: hechos y realidades: Xavier Sáez Llórens • Panamá merece un nuevo y sostenible sistema de pensiones: Guillermo Villareal • El mundo nos mirará durante la visita de Bush: Betty Brannan Jaén • Las reglas claras y justas en la contratación pública: Roberto Ruíz Díaz • Los patriotas somos más: José Arroyo Hudson
|