Mingote
Ángel AntonioNacido en Barcelona el 17 de enero de 1919, pero su infancia la pasó en tierras de Aragón, donde inicia estudios de Filosofía y Letras que luego abandona. Se traslada a Madrid y en 1946 comienza como dibujante en La Codorniz; fue por siete años el más popular de los dibujantes. Publica, entonces, su primera novela, Las palmeras de cartón, a la que han seguido otras obras. En 1953 se incorpora al diario ABC y ese año sale su primer chiste. En 2003, una gran exposición conmemora el éxito de medio siglo de Mingote. Es el más importante caricaturista español y uno de los más reconocidos del mundo. La prensa española instituyó en 1967 el Premio Mingote para periodismo gráfico. El primero se le otorgó a él. Mingote es, además, escritor de teatro, guionista de cine y televisión. Ocupa el sillón “r” de la Real Academia, y es uno de los españoles más galardonados de nuestro tiempo.
Historia de la gente, de Ángel Antonio Mingote. Imprescindible obra cuya primera versión data de 1954, la última en 1997 y empieza así: “Al principio la gente eran sólo dos”, y entonces se desborda la creación de un genio. Apasiona, proyecta alegría, comicidad y una erudición excepcional que ojalá tuvieran todos los libros de historia. Bellos dibujos con detalles cuyo descubrimiento es una fiesta a la mente. Una leyenda ya entre los amantes de la caricatura y entre los que prefieren leer qué sucedió, del mejor modo. Hasta la más mínima cotidianidad va de gala, imbricada en un tú a tú con el humor. Pero no aquel de interpretación fácil, que provoca risa por su rudeza, por grotesco o demasiado pueril, sin la sustancia con que enriquecernos la sensibilidad, sino del más fino, el que requiere una respuesta a la par.
Cuando contemplamos una caricatura de Mingote, nos urge descubrir el mensaje, la gracia que atesora. Al captar completamente su significado y según la prontitud con que lo logramos, sentimos gratificación a nuestra capacidad y plena satisfacción. Pero no se honra de este modo sólo el conocimiento. No. Se nos premia con el más amplio abanico de nuestras propias posibilidades. La de conocer el tema tratado, de dominar lengua y lenguaje en que está expresado, captar la intensidad que muestra la viñeta completa, imaginar todas las posibilidades del pensamiento del autor. Medir repercusiones sociales y políticas según el momento. Y también está el vital asunto de la estética. Pienso que más que otras creaciones, toda caricatura es una impronta fiel del autor, su autoría es más rotunda. Es novela, cuento, ensayo, historia, todo de una pincelada y un plumazo. Súmmum de su ingenio y síntesis.
No he leído versión más amena, erudita y bellamente escrita de la historia, que esta de Mingote. Iluminada con más de 500 dibujos, cuenta lo que nos ha ocurrido hasta ahora a nosotros, la humanidad. Y de qué manera. Veamos un ejemplo sobre la Edad Media: “El diablo: Sin el diablo, la Edad Media perdería gran parte de su encanto. Fue uno de los tipos más activos de esta época y anduvo siempre entre los primeros puestos en los paneles de popularidad. El diablo, astuto, cruel, despiadado, lascivo y feo (según los que nunca lo habían visto; entre los que lo conocían había disparidad de opiniones), tenía como principal ocupación adueñarse de las almas de los mortales, y para eso utilizaba las más variadas estratagemas, como la de hacer que un viejo recuperara la juventud...”. Cómo olvidar el conjunto, si descubrir detalles entre líneas y gestos de los personajes bien dibujados y en colores es un placer inolvidable.
El sentido del humor, ese salvavidas
Memorias de un caricaturista, Eudoro Lolo Silvera (2003)El decano de la caricatura panameña plasma en su libro toda una vida con su conciencia a través del dibujo. En ese trecho decisivo de nuestra historia; observamos que hemos tenido casi siempre similar tipo de gobernantes, iguales problemas y reacciones de un pueblo que no ha variado su idiosincrasia. Relevan al maestro artistas de la talla de Wilfi Jiménez, Julio Briceño (RAC), y Víctor Ramos (VIC). Demiurgos del dibujo, la ironía y el humor, espada triplemente letal.
“Debía ser obligatoria en todas las escuelas del mundo”
Mafalda, de Joaquín Salvador Lavado, Quino (2004) Podría escribir sin tregua sobre la argentinita más nuestra. Como casi todo el que se hizo adulto leyendo sus irreverencias y como todos los que odiamos la sopa, amo entrañablemente a Mafalda. Un genio le puso un corazón inmenso, solidario e inmortal. Hay una plaza con su nombre, pero Buenos Aires perdió el hacerla Ciudadana Ilustre de la Ciudad. Dijeron que el título es para “personas”. No la conocían. Aún hoy, cuando quiero apagarme la tristeza, la releo.
Ese arcano seductor..., el interior femenino.
MAITENA curvas peligrosas, Maitena (2004) Me encanta Maitena, su humor cáustico y su desparpajo tan de hoy. Se burla de lo que sólo las mujeres sabemos de nosotras, pero pocas admitimos. Con gracia, ingenio y la más ácida ironía. No sólo acepta, sino que ondea nuestras inseguridades, complejillos, temores. El supuesto lastre que llevamos. Pero nos lo vende como esencia sui géneris que no hay que ocultar. Sus viñetas Mujeres alteradas han sido traducidas a varios idiomas.
Pa’ reírnos de los “mensos” dolores, ¡órale...!
El cuarto reich, José Palomo (1991)El humor negro, el que logra sonrisas a intervalos de pensamientos tristes, así es el de la caricatura de este chileno. Al leerlas la incomodidad nos invade empañándonos el ánimo. Un pueblo, su dictador, desigualdades, gente paupérrima y resignada, y el chiste filoso que deja un regusto a impotencia. Sabemos que detrás hay un enorme y verdadero dolor y que cuando ya no recordemos la caricatura seguirá impertérrito golpeando la conciencia del mundo.