De historia, no voy a mencionarte mucho más que para llegar donde Mozart debutó a los seis años. Me detengo en Schönbrunn, a las afueras del centro vienés: sitio de aquel debut musical y, después, en Belvedere, dos palacios barrocos que nos indican todo un siglo. Para la Viena histórica: quiénes construyeron o mandaron a construir qué, los personajes del pasado, y el recorrido de estilos arquitectónicos gentilmente te remito a los libros, diccionarios o enciclopedias, que harán mejor relato que yo con relación no sólo a los Habsburgo del siglo XIII y su control del gigante imperio austro-húngaro hasta la Primera Guerra Mundial, sino también de los rascacielos y edificios actuales. También para los celtas y romanos que más atrás poblaron aquellas tierras. Y, por supuesto, para los músicos y pensadores que como Haydn, Mozart, Strauss, Schubert y Beethoven dieron su talento.
En Viena me concentré en los jardines y exteriores, no hubo tiempo para ver mucho interior. Con sus más de cien museos, otra visita es obligante para verlos. Tuve la recomendación de asistir al museo de Gustav Klimt, cuya obra “El Beso” ha dado motivo para ser estampada en pañuelos, ceniceros, platos y cuanta cerámica o tela pueda recibir las figuras de esta pareja. Otra recomendación actual es el museo de Sisí, cuya boda con el emperador Francisco José llegó al 150 aniversario en 2004 y le dio motivo de inauguración. Entre las edificaciones, el antiguo centro de control, el Palacio Hofburg, en la señorial Avenida Ring, muestra la corona imperial del Sacro Imperio Romano (962) y la del emperador austríaco (1602), el tesoro de los Borgoñón y el de la Orden del Toisón de Oro. En su capilla gótica, la misa de los domingos es cantada por los Niños Cantores de Viena. En 2006, otra ocasión que celebrar es el 250 aniversario de Mozart.
Parque del Palacio Belvedere Belvedere, al que me llevó un tour citadino guiado, está abierto todo el año. Sus jardines barrocos son muy reconocidos en Europa y la entrada es gratuita, en contraste con el museo de arte que alberga el interior del palacio. Permite paseos en bicicleta y la dirección es: Prinz-Eugen-Strasse 27, tranvía D: estación Schloss Belvedere o Südbahnhof.
Palacio de SchönbrunnDeclarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996, es visitado por 1.5 millón de personas y sus jardines reciben 5.2 millones de personas al año. Es el “Versalles” vienés y una de las pocas expresiones logradas del rococó austríaco. Resalta que está pintado por fuera de amarillo tostado. Llegué a Schönbrunn vía metro por mi cuenta, sin tour, una vez había conocido algo del centro vienés y por recomendación de un latino asignado en una de las organizaciones mundiales con sede en Viena, quien me tocó contiguo en el avión. Dirección: metro U4 estación Schönbrunn o Hietzing. De abril a noviembre se puede recorrer el Laberinto (jardines), que por ser marzo yo no recorrí. De lo que sí participé fue de un hot dog con cerveza en una taberna dentro de las inmediaciones. Este era el palacio de verano imperial. Me dediqué a caminar por los jardines abiertos y para otro día, por la noche, regresé a ver una presentación con música de Mozart en uno de los salones laterales que tienen dispuestos para las presentaciones regulares (billete en la entrada o con antelación).
Ópera, tranvía y otrosLa ciudad es circundada por dos anillos: Ringstrasse (interior) y Gurtel (exterior), ésta conecta con carreteras a otras ciudades austríacas y europeas. La Ringstrasse está ataviada con un tranvía que te lleva a ver, en un asiento, los edificios del siglo XIX del centro vienés. Es muy cómodo, por ejemplo, para llegar a la Ópera Estatal (Opera House), una edificación que es aconsejable conocer así sea por tour si no es por escuchar música cuya temporada de 10 meses es una de las más renombradas del Viejo Continente. Von Karajan tiene una placa en su honor a un costado de la plaza. También se llega allí por metro, estación Karlsplatz. Por otra parte, el área de apartamentos ultra modernista (que no aparece de primera mano en la información turística), es una calle que merece conocerse por contraste.
Europa CentralCierro el círculo -o más bien el triángulo- con la capital de Austria, a la que regresé en un viaje por tierra recorriendo algo de Middle Europe, que me llevó a relatarte Praga (Mosaico, 17 octubre 2004) y Budapest (25 septiembre 2005). Un viaje desde el aeropuerto de la limpia y ordenada Viena y el hotel donde me tocó hospedarme no lejos de Belvedere, hasta el final de la visita, de vuelta de Hungría y la República Checa, por paisajes de cultivos y llanuras. Antes de la caída del muro de Berlín, en 1990, Viena fue el extremo de la Europa posible de visitar, con facilidad. Habitada por 1.5 millón, con el Danubio por el este y el canal cruzándola por el centro, ahora es, junto a esas otras ciudades centroeuropeas, su corazón.
Dónde hospedarse.En el centro, el Radisson Sas Palais en Ringstrasse y el City Central a unos minutos a pie de la catedral San Esteban. A 700 metros de la Ópera, el Papageno. A 7 kilómetros de Ringstrasse, el Hotel Gabriel, en una de las calles de shopping más antiguas: Landstrasser Hauptstrasse. En el área diplomática, el Renaissance Penta en Urgargasse 60 a 2.5 kilómetros desde Rathausplatz.
Qué comer.No puede pasar desapercibido el strudel caliente ni la pastelería. Los cafés son de larga data y sitios de reunión en Viena, con clasificación de quiénes o qué grupos son asiduos. Para el turista de poco presupuesto será mejor asistir a los tentempié que permiten pasar la jornada. Uno noche de vino, con música clásica o folklórica es servida a los visitantes.
Tabak TrafikUna curiosidad que no puedo dejar de mencionarte son los Tabak Trafik: venden, además de tabaco, sellos, periódicos, revistas y billetes de tren y tranvía, que comprando el adecuado te dará oportunidad para todas las bajadas y subidas que necesites en tu tour por el centro. Su símbolo es un círculo rojo con un cigarrillo en el centro.
Un lugar de molinos De regreso de la República Checa a Viena, divisé unos camiones de transporte con el nombre de un poblado que en español es “de la ciudad de molinos” (de Mullendorff) y para el que, a pesar de la advertencia hecha de no mencionarte historia, te diré que ésta es una historia personal que tiene que ver con un apellido paterno del que, por la voz de ancestros, solamente conocía la traducción y una leyenda del lugar de donde un ancestro salió y se trasladó a Luxemburgo. Ese lugar es Baja Austria, al sur de Viena en dirección a Hungría, aun cuando otras referencias lleven a más detalle que no vienen al caso ahora. Al ver por azar ese nombre en alemán, en una carretera checa, pude constatar la leyenda: hay aún un lugar “de molinos” en Baja Austria, al sur de Viena.