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El dramático batazo de Pujols
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN. ¿Había que esquivar a Pujols en el noveno dándole base intencional? De hecho, cualquier fanático con conocimiento básico de béisbol, protegido naturalmente con un sólido argumento basado en el poder devastador del feroz artillero Albert Pujols, hubiera sentenciado a cadena perpetua al mánager Phil Garner, después de la tragedia ocurrida el pasado lunes en Houston. Obviamente es un argumento que encontró un mayor soporte en la figura del siguiente bateador en el line up detrás de Pujols.
El señor Reggie Sanders, un bateador que ha estado caliente, pero considerado menos peligroso que el toletero dominicano. Más allá del dramático batazo de Pujols, que sacó del ataúd a los Cardenales de San Luis en el quinto partido de la serie divisional de la Liga Nacional, el partido fue sentenciado en el momento en que Jim Edmonds negoció el pasaporte gratis, estando un corredor en los senderos.
Esas dos carreras no decidían el partido y era asunto de asegurar el juego faltando un out para que Houston consiguiera su primera incursión en una Serie Mundial. Son cosas que pasan en el béisbol y por eso es que este juego no pierde su brillo y genera más emoción que cualquier otro. Por lo pronto, el trancazo de Pujols tiene a los Cardenales en la pelea, y ahora, con la serie 2-3, regresan hoy a su patio a tratar de emparejarla para dirimir el banderín de la Liga Nacional en un séptimo partido, que sería no apto para cardíacos. Ahora, nada de lo que ha sucedido me sorprende, se esperaba que estos dos conjuntos elevarán el voltaje de su ya vieja rivalidad en octubre y así lo han hecho.
RADARES. El señor Steinbrenner, quien hizo público su enojo con el coach de pitcheo, Mel Stottlemyre, comenzó a remover el árbol e insisto en que buscará cómo reubicar al veterano mánager Joe Torre, para abrirle espacio a su viejo amigo Lou Piniella, quien se fue de Tampa Bay. La movida con Leo Mazzone, significa el fin de la era de Stottlemyre con los Yanquis. Hay un fuerte movimiento en el club neoyorquino que podría terminar atrapando a los patrulleros Jacque Jones y a Tony Hunter, dos fichas que pertenecen a los Mellizos de Minnessota.
El autor es periodista.
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