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Panamá, viernes 21 de octubre de 2005
 

analogía.

Lecciones de la Guerra Fría

Joseph S. Nye

El presidente Bush hizo hace poco una analogía entre la lucha actual en contra del violento terrorismo jihadi y la Guerra Fría. Tiene razón en una cosa: las olas del terrorismo tienden a ser generacionales. Desgraciadamente, al igual que la Guerra Fría, la "guerra contra el terrorismo" será probablemente cuestión de décadas, no de años.

Pero Bush olvidó otra lección implícita en su analogía: la importancia de utilizar el poder suave de la cultura. La Guerra Fría se ganó mediante una combinación de fuerza militar, que disuadió la agresión soviética, y del poder atractivo de la cultura y las ideas occidentales. Cuando cayó el muro de Berlín en 1989, lo que lo derribó fueron los martillos y buldózers, no la artillería. Lamentablemente Bush no ha aprendido esta lección.

Los intercambios académicos y científicos de la Guerra Fría desempeñaron un papel significativo para aumentar el poder suave estadounidense. Si bien algunos escépticos temían que los científicos soviéticos y los agentes de la KGB se robaran la tecnología estadounidense, no se daban cuenta de que los visitantes se llevaban ideas políticas junto con los secretos científicos. Muchos de esos científicos se convirtieron en propulsores importantes de los derechos humanos y la liberalización en la URSS.

Unos 50 mil soviéticos -escritores, periodistas, funcionarios, músicos, bailarines, atletas y académicos-visitaron Estados Unidos entre 1958 y 1988. Los estudios que realizó Aleksandr Yakovlev en la Universidad de Columbia en 1958 tuvieron una fuerte influencia sobre él. Yakovlev se convirtió en miembro del Politburó y ejerció una influencia clave para la liberalización sobre Mikhail Gorbachev.

Oleg Kalugin, quien se convirtió en alto funcionario de la KGB, dijo, mirando al pasado desde la perspectiva de 1997 que "Los intercambios fueron un caballo de Troya para la Unión Soviética. Desempeñaron un papel enorme en la erosión del sistema soviético. A lo largo de los años siguieron infectando a más y más personas". Sin embargo, hoy en día la administración Bush supervisa un programa engorroso de visas que ha recortado el número de esos intercambios, sobre todo con los países musulmanes.

La cultura popular también fue importante durante la Guerra Fría. Muchos intelectuales desdeñan a la cultura popular debido a su comercialismo crudo. Pero ese desprecio es injustificado, ya que el entretenimiento popular contiene frecuentemente imágenes y mensajes sutiles sobre la individualidad, las opciones del consumidor y otros valores que tienen efectos políticos importantes.

Las películas estadounidenses, por ejemplo, incluyen sexo, violencia y materialismo, pero eso no es todo. También describen la vida estadounidense como abierta, móvil, individualista, en contra de lo establecido, pluralista, populista y libre. Como dijo el poeta Carl Sandburg en 1961: "¿Cómo, Hollywood es más importante que Harvard? La respuesta es, no tan limpio como Harvard, pero con mayor alcance".

La raya entre la información y el entretenimiento nunca ha sido tan clara como se imaginan algunos intelectuales y cada vez es más borrosa.

Las letras de ciertas canciones populares pueden tener efectos políticos. Los mensajes culturales también se pueden transmitir por la forma en que se comportan los equipos deportivos o sus estrellas, o en las múltiples imágenes que proporcionan la televisión o el cine. Las imágenes frecuentemente transmiten valores de manera más poderosa que las palabras. Incluso el consumo de la comida rápida puede llevar una idea implícita. Como describió una familia de la India su visita a McDonald's, habían ido por una "rebanada de Estados Unidos".

Aunque la Unión Soviética restringía y censuraba las películas occidentales, las que lograron pasar tuvieron efectos políticos devastadores. Como comentó un periodista soviético después de la proyección restringida de películas que criticaban las políticas estadounidenses en materia de armas nucleares, "Nos conmocionaron por completo... Comenzamos a entender que nos sucedería lo mismo que a ellos en una guerra nuclear".

El público soviético que veía películas sin temas políticos se daba cuenta, de cualquier forma, de que la gente en Occidente no tenía que hacer enormes colas para comprar comida, que no vivía en departamentos comunitarios y que tenía su propio automóvil. Todo eso desacreditaba las opiniones negativas que promulgaban los medios soviéticos.

Incluso el rock and roll tuvo un papel. Como testificó posteriormente uno de los asesores de Gorbachev, "Los Beatles eran nuestra forma callada de rechazar ‘el sistema’ al tiempo que nos ajustábamos a la mayoría de sus exigencias". Funcionarios comunistas checos enviaron a prisión a un grupo de jóvenes por escuchar cintas de "música estadounidense decadente", pero sus esfuerzos resultaron contraproducentes.

En 1980, después del asesinato de John Lennon, apareció espontáneamente un monumento en su honor en Praga y en el aniversario de su muerte había una procesión anual por la paz y la democracia. En 1988, los organizadores fundaron un Club de la Paz de Lennon que exigía la salida de las tropas soviéticas. Lennon triunfó sobre Stalin.

La guerra fría se ganó con una mezcla de poder duro y suave. No todos los recursos del poder suave eran estadounidense -véase el papel de la BBC y los Beatles. Pero sería un error ignorar el papel que desempeñó la cultura popular.

Hay que tener cuidado al extraer lecciones para hoy. Las culturas de Europa del Este eran más similares a las culturas occidentales que las musulmanas.

En algunos círculos fundamentalistas, y entre los terroristas, la cultura occidental genera rechazo, no atracción. Pero incluso en Irán, donde los mullahs en el poder describen a Estados Unidos como "el gran Satán", los jóvenes quieren ver videos estadounidenses en la privacidad de sus hogares.

Las encuestas realizadas en el mundo musulmán muestran que la cultura estadounidense sigue siendo atractiva para la mayoría moderada. Lo que ha hecho que Estados Unidos sea impopular son sus políticas. Para empezar, Bush podía aprender a dejar de estorbar y alentar más contactos populares a nivel de las bases.

Project Syndicate

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