| progreso.
Decisiones difíciles pero necesarias
Rodrigo Mejía-Andrión
La carretera Panamericana es nuestro principal eje de circulación víal, pero su presencia exige a los países que atraviesa, el cumplimiento de obligaciones como respeto de su servidumbre y tránsito "sin interrupciones", las 24 horas del día.
Los diferentes gobiernos, sin sospechar lo que el tiempo depararía, fueron construyendo en los linderos de esta vía intercontinental, edificios dedicados a la enseñanza, el Instituto Nacional, a principios del siglo pasado y en la década de los cincuenta, la Universidad de Panamá. Con posterioridad a ello, el Artes y Oficios.
En esta etapa de nuestra nación, ante la manifiesta falta de respeto de los jóvenes hacia padres, maestros y profesores; ante el maltrato de los padres de familia contra los educadores que osan regañar a sus "dulces retoños", ante la maleantería de grupos estudiantiles que mantienen asustados a educadores que temen imponerles algún castigo y ante el incesante clamor de los sociólogos y miembros de algunas ONG, en defensa de los agresores y no de los agredidos, no puedo evitar aplaudir a las autoridades por defender a la comunidad del asalto diario de los facinerosos que paralizan el país.
Hoy día, como lo reconocen ex institutores avergonzados, los alumnos del otrora orgulloso Nido de Águilas carecen de mística y, por ello, no salen a defender ideales, sino a protestar en forma violenta contra todo aquel que se atraviese en su camino. El aumento mundial del precio de la gasolina y por lo tanto del valor del transporte, pretenden resolverlo al cerrar la arteria vital del país, rompiendo vidrios de carros y autobuses y provocando descomunales tranques, para que la comunidad pierda miles de dólares en gasto inútil de combustible.
El hecho diario del cierre de la Transístmica por un grupo minúsculo de estudiantes que paralizan, por cualquier causa a nuestra ciudad, aunado al grupo de avezados maleantes del Artes, que en vez de estudiar, sólo van a ver qué daño pueden causar o qué cosa ajena se pueden llevar, son situaciones que no podemos seguir sufriendo. Es imperativo ordenar nuestro país, que ha caído a los más bajos niveles de desvergüenza y chabacanería. Da pena escuchar a dirigentes de educadores que desconocen como se conjuga el verbo haber, (dicen "habemos" y "han habido") que abusan del"dequeismo", que usan empleomanía por empleo, etc.
Por todas estas situaciones, me permito proponer al gobierno que, en aras de obtener tranquilidad, establezca un plan para trasladar al Instituto Nacional, al Artes y Oficios y por lo pronto a la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, a una ubicación lejana de la carretera Panamericana, vía y espacio que la comunidad requiere para su desarrollo como comunidad civilizada.
Imaginemos qué pasará cuando se establezca el civilizado sistema de autobuses articulados que viajará por toda la vía Transístmica con miles de ciudadanos en autobuses de alto costo, con una inversión millonaria en infraestructura. Al cerrar la vía, se paralizaría totalmente el transporte, ya que los autobuses se verán inhabilitados a utilizar otras rutas, pues las otras vías no tienen los anchos, giros y resistencia necesarios, además de carecer de las paradas especializadas donde, únicamente, se pueden dejar y recoger a los pasajeros. Creo que este tema debe ser analizado seriamente por todo el gobierno, ya que la visión que tengo, después de estudiar el sistema de autobuses articulados en Curitiva y en Bogotá, es que el sistema es formidable, pero que sólo funciona en los carriles preparados.
El autor es arquitecto y ex presidente de la SPIA
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