El anuncio del ministro de Gobierno y Justicia, que buscaba apaciguar preocupaciones, nos deja en estado de alerta. El funcionario nos propone la fusión de los servicios Marítimo y Aéreo nacionales en una sola institución.
Confiesa que, separados como están ahora, puede ocurrir "que el Servicio Marítimo evolucione en una armada de carácter militar y el Servicio Aéreo en una fuerza aérea". Señor ministro, ¿bajo sus propias narices sus subalternos están militarizando ambos servicios? ¿Hasta cuándo estos juegos de soldados al capricho de contraalmirantes de armadas de fantasía?
Este país adoptó una decisión política, de rango constitucional, que proscribe los ejércitos, todos los ejércitos, de tierra, mar y aire. También ordena la Constitución la dispersión de mandos para evitar la acumulación del poder que brota de las armas y no de la autoridad civil. La seguridad ciudadana, de nuestras costas y mares, y hasta las amenazas terroristas, deben partir de servicios adiestrados en técnicas policivas y de seguridad, bien equipados y con la pertinente labor de inteligencia, y no de combatientes militares. |