Un deporte sin fronteras
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. La eliminación de la selección nacional de fútbol para el Mundial de Alemania contrastó con el desempeño que tuvo el béisbol en el Mundial de Holanda y la clasificación del baloncesto al Mundial de Japón 2006, un tema que todavía sigue dando para muchos comentarios. Frente a esta situación muchos se dieron golpes de pecho sustentando que el béisbol y el baloncesto necesitan de mayor apoyo e indirectamente han querido hacer ver como si el fútbol estuviera acaparando el apoyo económico de estas dos y otras tantas disciplinas deportivas y en algunos casos, hasta se ha querido polemizar entre qué deporte es más que el otro y el que más frutos le haya dado al país en el exterior.
Es oportuno esclarecer que el fútbol es el deporte más
popular del mundo y que cuando se trata de un Mundial o una eliminatoria mayor,
su entusiasmo aparece como el fenómeno de masas que es, que en Panamá
está comenzando a hacer sus efectos, no de ahora. Este deporte es uno de
los productos más comerciales mundialmente y en Panamá ha alcanzado
una popularidad tal que ha sorprendido a propios y extraños. Tampoco por
eso hay que polemizar sobre qué deporte es mejor, porque estoy seguro que
todos los atletas panameños cuando compiten en el exterior lo hacen pensando
en las seis letras del país, independiente de sus resultados. Mas no podemos
desconocer que el fenómeno del fútbol no tiene fronteras y que hoy
día en Panamá este producto se mercadea por sí mismo, así
esté Ariel Alvarado o el que fuera al frente de la federación de
esa disciplina.
Da la casualidad que la selección de fútbol mayor tuvo un buena temporada entre el 2004 y 2005, que estuvo peleando por primera vez uno de los tres cupos directos y un repechaje para Alemania 2006, lo que entusiasmó a todo un país y fue por eso que mucha gente, incluyendo a algunos colegas, se dejaron llevar por la pasión de este fenómeno y al final terminaron frustrados, amargados hasta el extremo de tildar de fracasado al técnico colombiano, como si la clasificación nuestra fuera un hecho.Toda esa pasión que arrastra el fenómeno del fútbol hizo que a la selección se la recibiera como héroes nacionales cuando arribaron de Estados Unidos tras conseguir el subcampeonato de la Copa de Oro. Fue algo jamás visto.
Lo que no pasó con el béisbol a su llegada al país del Mundial de Holanda, donde consiguió una honrosa medalla de bronce. Su recibimiento fue insípido, solo por un puñado de fanáticos y familiares. A mí en lo particular me dio pena cuando leí la nota de nuestro colega Harmodio Arrocha, "Un frío recibimiento" para el llamado "Deporte Rey" o "Su Majestad el béisbol", que pienso –sin querer herir susceptibilidades–, que el eslogan está hoy más obsoleto que nunca por la realidad que se vive en pleno siglo XXI en nuestro país.Pena me dio que ningún medio panameño haya estado en Holanda al lado de los mundialistas nacionales.
Que ninguna emisora de radio, que es el medio que más lucra del béisbol nacional, haya acompañado a la selección y que finalmente se hayan tenido que enlazar con emisoras de Nicaragua, para escuchar los partidos de Panamá. ¿Es esta la manera de respaldar a Su Majestad? El fútbol panameño no tiene asegurado su futuro, pero cuenta con grandes patrocinadores a nivel de selecciones. El béisbol, en cambio, no contó con apoyo ni siquiera para su viaje a Holanda.
Lamentablemente no tiene la corriente mundial del fútbol, por eso su dirigencia tiene que trazarse metas para que el llamado Rey de los panameños sea visto de esa manera por su fanaticada.Por el momento dos televisoras nacionales se pelean el raiting por la transmisión de un mismo partido de la liga española. No sucede con ninguna otra disciplina. Una muestra de ese fenómeno que ya está en casa.
El autor es periodista
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