En contravía de los esfuerzos realizados por el Patronato de Panamá La Vieja por rescatar el valor del emplazamiento de la primera ciudad europea sobre el Pacífico americano, algunos ciudadanos irresponsables no han encontrado mejor lugar para arrojar sus desperdicios que las ruinas de la vieja ciudad designada como Patrimonio de la Humanidad.
Como si fuera poco, estos desperdicios hacen posible la proliferación de mosquitos transmisores del dengue en un momento en que su infestación mantiene alarmadas a las autoridades de salud y a la población