| UNIVERSIDAD.
En defensa de la excelencia académica
Betty Brannan Jaén
WASHINGTON, D.C. - Recientemente, lo que leo sobre la Universidad de Panamá me parece alarmante, risible o ambas cosas.
El colmo fue que a fines de agosto, el Panamá América publicó un artículo que decía que "las autoridades de Migración descubrieron que un grupo de extranjeras trabajadoras del sexo utilizaban visas de estudiantes y se matriculaban en la Universidad de Panamá para evitar ser deportadas". Esta información obligaba que el lector escogiera una de dos explicaciones: o Panamá atrae prostitutas extranjeras de increíble sofisticación intelectual o los requisitos de entrada a la Universidad de Panamá (UP) están por el piso.
Sin embargo, el rector de la Universidad, Gustavo García de Paredes, había declarado días antes que la UP es una de las mejores de América Latina (Panamá América, 10 de agosto). Según el rector, la mala nota que la educación panameña había recibido en una evaluación de PREAL (Promoción de la Reforma Educativa en América Latina) no era más que "una campaña de descrédito".
Este señalamiento me pareció risible no solamente porque PREAL ha venido criticando la educación panameña desde hace años --yo he reportado varias veces que Panamá generalmente saca nota de "C", "D" y "F" en los "boletines" de PREAL- sino también porque hay un ranking internacional de universidades en el que, lamentablemente, la UP no se luce como "una de las mejores de América Latina". Es más, un ranking de las universidades panameñas que La Prensa hizo en 2003 reveló que la UP ni siquiera está entre las mejores del país; entre 11 universidades panameñas, la UP alcanzó apenas el puesto 7.
Resulta que la China Popular ha estado tratando de hacer una medición sistemática de las mejores universidades del mundo. La metodología consiste primordialmente en contar los Premios Nobel y otros indicadores objetivos de distinción académica y profesional entre profesores y egresados de cada institución. El ránking de las 500 mejores universidades a nivel global es preparado por Shanghai Jiao Tong University (Ver http://ed.sjtu.edu.cn/ranking/htm).
Aunque la metodología sea algo arbitraria, la realidad dura es esta: De las mejores 20 universidades en el mundo, 17 están en Estados Unidos. De las mejores 500, 170 están en Estados Unidos. Los países europeos -sobre todo Inglaterra, que tiene dos universidades en el top ten -están muy bien representados, así como los países asiáticos (sobre todo Japón y China continental).
Pero los países iberoamericanos, lamentablemente, ocupan una posición deslucida en el listado. Ninguna universidad de Centroamérica, Panamá o Colombia está entre las mejores 500 del mundo. Las de mejor posición en el ránking son la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Sao Paolo (empatadas con muchas otras en el puesto 153). Sigue la Universidad de Buenos Aires (empatada en el puesto 202). Más abajo están la Universidad de Chile, la Universidad Estadual Campinas y la Universidad Federal de Río de Janeiro (empatadas con un montón de otras en el puesto 302). Mas abajo todavía está la Universidad Estadual Paulista (empatada con cien otras en el puesto 404).
No escribo de esto hoy para denigrar a los cientos de miles de egresados de la UP - fundada con altos ideales que en otros tiempos se cumplieron-- sino para defender la excelencia académica que merecen los alumnos actuales y los ciudadanos que financian la institución. De nada sirve que nos dejemos engañar.
Por eso mismo es tan alarmante que Miguel Antonio Bernal haya denunciado una posible falsificación de diplomas u otorgamiento de diplomas a personas que no han completado los requisitos de graduación. En vez de aclarar los hechos --porque en juego está la crebilidad de todos los diplomas concedidos por la UP, sin hablar de la credibilidad institucional de la universidad-- la reacción de las autoridades universitarias ha sido tildar a Bernal de "ciudadano non grato". La resolución -que, según entiendo, fue emitida sin dar oportunidad a que Bernal se defendiera-lo acusa de "mancillar la honra, el prestigio y el decoro de la Institución", pero no cita los hechos específicos que podrían justificar una medida que sería risible si no fuera tambien alarmante.
En Washington, el Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA) ha emitido dos comunicados sobre el asunto, afirmando que la UP ha sido "secuestrada" por políticos, incluyendo algunos que son aliados políticos cercanos del presidente Martín Torrijos. Esta persecución de Bernal, opinó COHA el viernes, sólo servirá para empañar aún más la ya golpeada reputación de la Universidad de Panamá.
La autora es corresponsal de La Prensa
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