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Panamá, domingo 2 de octubre de 2005
 

GIRO.

¿Qué pasa en Latinoamérica?

Daniel R. Pichel

Algo raro está pasando en nuestro continente. El giro "a la izquierda" que están dando todos los países debe llamarnos a la reflexión sobre la razón de que se esté dando esta conducta, en países donde, hasta hace un par de décadas, la palabra "comunista" o "socialista" era casi una forma de insultar a los ciudadanos.

Antes de seguir quiero aclarar algo para prevenir la avalancha de mensajes que pudieran sobrevenir a mi correo electrónico. No pretendo defender a la izquierda radical y reaccionaria ni al capitalismo intransigente. Trato solamente de buscar las causas reales que pudieran estar favoreciendo la proliferación de gobiernos de mayor orientación social (creo que necesarios), mezclados con otros de un claro matiz populista que pueden fácilmente llevar al despeñadero a toda la región.

Lo primero que tenemos que entender (y aceptar) es que estos gobiernos "izquierdistas" han llegado al poder por vía de votaciones genéricamente democráticas. De este modo, Kirchner, Lagos, Vázquez y Lula gobiernan países donde, anteriormente, muchos de ellos mismos y sus partidos habían fracasado estruendosamente, cada vez que se enfrentaron al sufragio popular. Así mismo, Chávez en Venezuela ganó de manera aplastante unas elecciones con un discurso claramente populista, lo cual pareciera ser el camino que seguirán México y Bolivia (donde López Obrador y Evo Morales lideran las encuestas de intención de voto). Esto, representa un serio problema para sus opositores porque su legitimidad es real y dificulta el apoyo internacional en su contra. Exceptuando a Estados Unidos (que aunque muchos lo consideren "el redentor", tiene por norma entrometerse donde nadie los ha llamado), son pocos los gobiernos que están dispuestos a "atentar contra la soberanía, opinando en asuntos internos de otras naciones". Así, sólo resta "mediar" en las conversaciones que busquen resolver las disputas internas que, por lo antagónico de las partes, no son más que "diálogos entre sordomudos".

Otro de nuestros problemas es que individuos como Hugo Chávez se han dado a la tarea (muy posiblemente dirigidos desde la "ínsula Fidelaria") de tratar de exportar su "revolución bolivariana" al resto del continente. Como Venezuela cuenta con enormes reservas de petróleo, controladas por el gobierno, lo que se logra es una especie de chantaje económico, a cambio de respaldo político. Francamente, dudo mucho que individuos como Néstor Kirchner o Tabaré Vázquez crean realmente en alguien que tiene una silla se sienta Simón Bolívar. Sin embargo, si cada vez que se encuentran ese mismo señor, les facilita el acceso al petróleo que sus países necesitan, pues no tienen otro remedio que hacerse "de la vista gorda" y aceptarlo.

Pero, ¿dónde se origina esta tendencia latinoamericana? Pues en que nuestros países han tenido muchas cosas en común que abonan la tierra para el desarrollo de "las izquierdas". Pobreza, corrupción política descarada, falta de educación de la población, pésima distribución de la riqueza y descarada explotación social, favorecen que esas mayorías marginadas, se den cuenta en algún momento que, como son muchos, pueden cambiar la inclinación de la balanza por medio de los votos. Si a esto le sumamos que el capitalismo desbocado solamente piensa en "globalización" para aumentar el valor de las acciones de sus Halliburtons, Enrons, WorldComms, etc., sin que importe mejorar el nivel de vida de la gente… Pues la mesa está servida para el banquete populista.

La historia siempre es más o menos la misma. Después de décadas de corrupción política descarada, donde los sistemas democráticos, controlados siempre por los mismos grupos de poder económico han sido incapaces de poner controles (porque ellos mismos hacen las leyes en que se basan los abusos), la pobreza y la brecha entre "ricos y pobres" se amplía tanto que favorece la aparición de algún líder "popular" que monta un discurso de "igualdad y mejor distribución de la riqueza". Los marginados (casi sin nada que perder) lo apoyan masivamente y lo hacen ganar las elecciones. Y aquí está la única diferencia. Los países con mejores índices educativos (Argentina, Chile, Uruguay, Costa Rica, etc.) tienden a apoyar a líderes más moderados, mientras que las naciones con mayores cinturones de pobreza y peor distribución de la riqueza se inclinan por los más radicales que prometen irresponsablemente cualquier cosa, sin tener idea de las posibles consecuencias. Venezuela, Bolivia y México estarían en este grupo. Y para remate, quienes apoyan a estos "líderes" terminan siendo tanto o más corruptos que los anteriores.

Y ¿qué pudiera pasar en Panamá? Pues que sigamos en la misma cadena de corrupción política y en el 2009, alguno de los gritones del Frenadesso gane las elecciones financiado por "petrodólares del sur". Si tienen apoyo masivo en las urnas, en menos de un año cambian la Constitución dejando el Canal para "causas sociales" en manos del Ejecutivo (¿se imaginan quienes serían?), aprueban una ley de expropiación de tierras y de estatización de la banca para que "el dinero llegue a los más necesitados", y otras medidas similares. De este modo, en menos de cinco años, nuestra "tacita de oro" se funde por completo y nos hundimos. Horrible ¿no?

Mientras el mundo (y nuestros políticos) no entiendan que "el capital" tiene que estar al servicio del ser humano y no lo contrario, seguirán favoreciéndose las condiciones para que se den estos movimientos políticos que, en países con poca educación, pueden ser simplemente el principio de su fin. Esperemos que lo entiendan quienes pueden implementar los cambios que el mundo en general (y Panamá en particular) necesitan.

El autor es médico cardiólogo


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