Xavier Velasco era un perfecto desconocido antes de que ganara en el 2003 el premio Alfaguara de Novela con Diablo guardián. Mientras redactaba la obra que lo llevaría a la popularidad, redactó en ciudad de México varios de los cuentos que integran el libro El materialismo histérico.
El propio Velasco señala que son fábulas urbanas y contemporáneas, redactadas con avidez y con un impactante sentido de la revancha social. Estamos ante un artista que no le preocupa el qué dirán y que enfila su espada hacia cualquier enemigo.
El materialismo histérico es una colección de 31 cuentos que ponen en evidencia que esta sociedad es dominada mayormente por los cantos de sirena de los dólares. Que los dólares permiten comprar honores y respetos, educación y salud.
Se supone que la ambición es un pecado, el problema es que muchos quisieran cometerlo con frecuencia. Más de uno condena a los que caen en semejante tentación, pero quizá ellos mismos en el fondo quisieran ser mártires de semejante epopeya económica. En principio se deben hacer votos de pobreza, pero hay quienes piensan que ya no es necesario, pues hay millones de personas que no les queda de otra que cumplirlo porque hay unos cuantos miles que tienen toda la riqueza acumulada.
Estos son los dilemas en los que se debaten los personajes de los cuentos de Xavier Velasco. ¿Qué hacer? ¿Gritar la palabra libertad? ¿Tomar las armas? Qué va. Estos hombres y mujeres optan por una revolución inspirada en la venganza calculada, sin muchas muertes de por medio, pero que los mecanismos para el triunfo sean suficientes para impulsar cuantas justicias poéticas se puedan realizar.
Al leer este libro, uno acepta asustado que el delito es ser honrado en una sociedad agresiva y que el perdón ya es considerado una pérdida de tiempo. Todo es inversión y ganancias. La felicidad tiene la forma de cientos de billetes de cien dólares. Que la miseria es un extravío que se resuelve con un fraude astuto o una amenaza convincente.
Los cuentos de Velasco no son complacientes, más bien son estremecedores, porque nos muestra con nuestras ambiciones, envidias y rencores. Son sarcásticos más que alegres, despiertan miedo y dolor porque retratan lo despreciable del alma humana.
Son historias que se manejan desde una conciencia basada en la venta y la demanda. Solo te brinda una tregua si acepta usted que lo metálico no es un problema sino una ayuda para los prácticos y productivos.
Sus habitantes están en medio de un infierno y usan disfraces para ocultarse o adquieren poder con una tarjeta de crédito o porque tienen el mejor eslogan para que la gente gaste lo que no tiene. Muchos de sus desquiciados y abusivos personajes aspiran a ser los dueños del país, y si se puede, del mundo, pero al final solo son perdedores abusivos o verdugos de sus semejantes. Son envidiosos, pero satisfechos de su prosperidad basada en un cheque sin fondo. Desprecian la honradez porque solo estorba en un sistema hipócrita y amenazante que los obliga a ser recelosos con cualquiera.
El materialismo histérico continúa por la senda de las obras de Arcipreste de Hita, Quevedo, Ramón Valle-Inclán, Ramón Gómez de la Serna y Manuel Vázquez Montalbán. También Velasco bebe de la sabia filosofía de ese genio indiscutible que fue Groucho Marx y de cualquier juglar perdido en las telarañas del tiempo que se burló de los poderosos.
Esta obra no es recomendable para aficionados a los cuentos tradicionales; tampoco conviene para los amantes de los finales felices ni para los que se conmueven fácilmente. Plenamente apropiada para los interesados en bucear por el comportamiento humano, para los que entienden que la vida está sometida a elevados precios y bajos presupuestos, y para aquellos que aceptan su condición de empleados y clientes de un planeta que parece una enorme fábrica de fieltro.
Xavier
Velasco
Motociclista, bohemio, publicista arrepentido, conocedor del rock y de la noche, que detesta los grupos literarios, pero aboga por todo lo hecho por Bowie, Jobim y Polanski. Xavier Velasco nació en San Ángel, ciudad de México. Publicó la novela Cecilia (1994) y el libro de crónicas Luna llena en las rocas. Ganó el premio Alfaguara de Novela 2003 con la obra Diablo Guardián.
Obras que invitan a leer
Cuatro talentosas inglesas
Querida Jane, Querida Charlotte
Espido Freire adora Sentido y sensibilidad de Jane Austen porque uno de sus personajes femeninos se parece a ella. Le encanta Cumbre borrascosas porque como Emily Bronte se desvive por la naturaleza. Sabía poco de sus vidas y decidió investigar sobre cómo consiguieron el éxito literario y cuáles fueron sus influencias. Este ensayo, editado por Alfaguara, es sobre la relación entre el lector y la obra, entre la fiebre del saber y la necesidad de reflejarse en los títulos que se adoran.
Con los chicos en mente
Don Quijote de la Mancha
Un reto para los educadores es que los chicos descubran lo divertido que es El Quijote. El que nunca lo ha leído le tiene recelo a la obra de Cervantes, pero si le da la oportunidad puede disfrutar de un placer increíble. Esta edición de Santillana, con prólogo de Josefina Aldecoa, está pensada para niños desde los 10 años, con una presentación lingüística actualizada y tiene imágenes e insertos en sus páginas que le ayudarán al lector una mejor compresión de este texto clásico.
Versión tal cual
Don Quijote de la Mancha
Si usted es más apegado a las normas, lo mejor es adquirir está edición que sigue al pie de la letra los textos de 1605 y 1615 y al que se le agregaron solo didácticos pies de página. Otro atractivo es que contiene varias de las ilustraciones originales que hizo el dibujante Gustavo Doré para una versión en francés de 1863. Algo más. Esta edición de Alfaguara trae un soberbio prólogo del portugués José Saramago, Nobel de Literatura. ¿Qué más se puede pedir?
Revolución liberadora
La infancia recuperada
Cyril Connolly pensaba que un libro era valioso si 10 años después de su publicación mantenía todo su vigor. Este ensayo editado por Taurus, a cargo de Fernando Savater, pasa la prueba. Si a usted le fascinan las obras de Stevenson y Conan Doyle, o si le arrebata la saga literaria de El Señor de los Anillos o los dinosaurios de Michael Crichton, esta es la clase de libro que le arrebatará. Es que no hay tema aburrido para este extraordinario filósofo.