| precios.
Misericordia petrolera
Luis Espósito Picardi
El diccionario de la Real Academia Española define la palabra misericordia como la "virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los trabajos y miserias ajenas", pero las oscuras, que no brillantes petroleras internacionales y nacionales y sus allegados apologistas del mercado han deliberadamente excluido de su lingüística el término misericordia y se preguntan: ¿Qué es eso de compadecerse de los trabajos y miserias ajenas? Nuestra misión es dar el golpe de gracia a la economía mundial en estricta colaboración de los gobiernos corruptos de todo el mundo y de nuestros defensores a ultranza.
Examinemos un poco, bajo el prisma que no puede ser otro que el de lo malévolo de las petroleras y vemos cuando a raíz de un desastre natural sucedido en Estados Unidos, causado por el huracán "Katrina", que según noticias manipuladas o no, en el segmento del petróleo según dice se afectaron varias refinerías y varios oleoductos e instalaciones petroleras, vemos estupefactos que al minuto, válgame Dios, al segundo, los especuladores que no son más que ellas mismas, aumentaron el precio del barril del petróleo y derivados causando no solamente pánico, e incertidumbres, sino socavando mayormente los recursos económicos de los países que mayormente dependen de ese vital rubro.
¡Qué falta de sensibilidad! ¡qué falta de altruismo!, qué desfachatez avalada por muchos supuestos "economistas" si se considera que todo esto se da y que mientras la ayuda económica y sicológica se volcaba a través de todo el planeta hacia los damnificados, las petroleras adoradas del "becerro de oro" acrecentaban sus obscenos rendimientos; especulando y especulando.
Tenemos el deber de denunciar públicamente la falta de sensibilidad humana de estas transnacionales y nacionales petroleras que se festinan sin misericordia alguna del dolor e indefensión de nuestros países. ¡Bajar el costo del barril del petróleo y reactivar las economías tendría que haber sido la reacción inmediata de ellas ante la magnitud de esa emergencia!, ciertamente son especuladores y creadores del dolor y de la miseria humana. En Panamá de nada sirve esbozar un "plan de política nacional de hidrocarburos y energías alternas" si rápida e inmediatamente no se elimina o revisa integralmente la "fórmula de paridad" de los precios sugeridos tal como se sugiere y se dice en la nueva política petrolera en la ley. ¿Porqué no se contempla en la ley, la distribución minorista que inmerecidamente es transferida al mayorista violando normas constitucionales? ¿Porqué se parte de la premisa de que hay en plaza precios competitivos? ¿Cuál y de quién es la competencia? ¿Porqué la demanda de la Clicac por "prácticas monopolíticas absolutas y relativas" en el rubro de los hidrocarburos, y que está en los tribunales, aún no se resuelve después de varios años?
¿Porqué el consumidor debe de pagar más por los derivados del petróleo? ¿Porqué no se revisan integralmente los contratos entre petroleras y concesiones que fueron firmados como promedio a 20 años de plazo y que convierten al inversionista gasolinero en un cautivo y esclavo civilizado?
¿Cómo se quiere enfrentar el problema del alto costo de la gasolina si los actores principales, o sea las grandes petroleras, no dan muestras de reducir sus obscenas ganancias? Sin embargo, son maestras en manipular la opinión pública, inclusive con las veladas amenazas de desabastecimientos; que nadie se preocupe por eso, el mundo nada en petróleo, y quienes lo comercializan lo saben muy bien.
Quienes han tenido la oportunidad de leer, aunque sea en parte, el libro de Daniel Yergin sobre la Historia del petróleo, han podido adentrarse en historias comprobadas de que, entre las bondades intrínsecas del petróleo, existe un mundo de intrigas y manipulaciones cuyas tendencias a nuestro entender en nada han mejorado la calidad de vida que se pretende tener en este siglo.
¿Hasta cuándo tenemos que aceptar la manipulación de las Petroleras que insensiblemente castigan al consumidor y a la Economía Nacional? Ellos se ríen sarcásticamente de la incapacidad de todas las sociedades del planeta y de la incapacidad que tenemos de reducir drásticamente su poder de manipulación e inclusive su obsesión de dominar el mundo.
El autor es Presidente UNIGAS y Ex Presidente FEDICAPPE
Además en opinión
• Un contrapropósito casi que criminal: I. Roberto Eisenmann Jr. • Misericordia petrolera: Luis Espósito Picardi • Seguridad, ¿Cómo tenerla?: Roberto Arosemena Jaén • Libertad democrática: Richard Morales • Explicación política: Víctor D. Urrutía E.
|