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Panamá, domingo 18 de septiembre de 2005
 

TRANSPARENCIA.

Panamá y Martín en la ONU

Betty Brannan Jaén

WASHINGTON, D.C. - El martes reporté un dato que me causó mucha sorpresa: que en las Naciones Unidas (ONU), Panamá sólo vota con Estados Unidos un 28% del tiempo.

Si alguien me lo hubiera preguntado, yo habría adivinado que el porcentaje era por allí del 80%, y ciertamente no inferior al 50%. No pensaba, sinceramente, que habían tantos temas en que Panamá difiera de la posición estadounidense.

Pero tanto Ricardo Alberto Arias, actual embajador de Panamá ante las Naciones Unidas (ONU), como Ramón Morales, embajador ante la ONU durante el gobierno de Mireya Moscoso, me confirmaron que esa cifra de 28% es la que los norteamericanos señalan cuando hablan del apoyo panameño en las votaciones del organismo.

Morales señaló, en entrevista telefónica con La Prensa, que los norteamericanos preparan anualmente un análisis de la medida en que los demás países se alinean con Washington en las votaciones de la ONU y le envían el informe a las misiones del organismo, como parte de "mucho cabildeo" -pero no abierta presión-- para generar mayor apoyo en la Asamblea General del organismo.

Arias dijo que él no ha recibido reclamo alguno de Estados Unidos sobre el tema pero advirtió que esa cifra, el 28%, probablemente no incluye las muchas resoluciones que se aprueban sin voto en la ONU. Por ello, Arias subrayó que él cree que la cifra de 28% "no es diciente" de la relación actual con Estados Unidos. Para que esa cifra tenga peso, opinó Arias, habría que compararla con la frecuencia con que Panamá vota igual que Gran Bretaña, México o cualquier otro país.

En la misma línea, el ex embajador Morales opinó que esa cifra es "cuestión de interpretación, porque uno no vota en pro o en contra de Estados Unidos, sino sobre temas...[y] sobre principios". Sin embargo, explico Morales, "Si uno no sigue la línea estricta de ellos, los norteamericanos lo cuentan como un voto en contra de ellos".

Lo que ocurre, sostuvo Morales, es que Panamá vota en la ONU según su propia "visión" de los temas. Consistentemente desde la caída de la dictadura, según él, la posición de Panamá ha sido votar a favor del multilateralismo, a favor de los tratados de no proliferación nuclear, a favor de los refugiados palestinos, y en contra del embargo estadounidense contra Cuba. Sobre esos temas, Panamá y Estados Unidos no siguen la misma línea y eso no ha variado mucho entre los gobiernos de Pérez Balladares, Moscoso, y Torrijos.

Según Morales, la única pequeña variación en la "visión" que Panamá ha mantenido desde 1990, fue que el gobierno de Moscoso se distanció un poco de la posición de Taiwan que el gobierno de Pérez Balladares había respaldado.

Con eso de contexto, pues, el presidente Martín Torrijos estuvo en Nueva York para asistir a la más grande cumbre de mandatarios en la historia de la ONU. Un comentarista norteamericano observó que un beneficio de la cumbre sería permitir que los mandatarios tuvieran face time (encuentros cara a cara) entre ellos.

Pero Torrijos no aprovechó eso. Su única reunión bilateral fue, extrañamente, con el emir de Qatar. Torrijos participó en una mesa redonda en la ONU pero nadie me supo decir si había dicho algo en el evento. Celebró unas reuniones a puerta cerrada de donde salió poca información para el público; se nos dice que fueron para promover inversiones.

Y hubo grandes vacíos inexplicados en la agenda de sus cuatro días en Nueva York. Cuando esto ocurría durante los viajes de Mireya, le criticaban que se había ido shopping (de compras). Pero si Torrijos se fue de shopping, a un partido de béisbol o a tomar té con el Mago de Oz, yo no logré averiguarlo. Lo que sí les puedo decir, sin embargo, es que la cobertura de su viaje que salió en uno de los otros diarios - ¡no éste!- fue redactada por uno de sus propios empleados. ¿Eso les parece bien? ¿Eso es transparencia?

Es como reporté el año pasado, durante otro viaje de Martín a Nueva York. Escribí entonces que "durante la visita del presidente Martín Torrijos constaté que la agenda dada a los periodistas era una versión reducida de la agenda real, lo que a su vez confirma que este viaje presidencial tenía dos agendas, una pública y otra encubierta".

Así las cosas, escribí el año pasado, "No todo es transparente en la Patria Nueva".

La autora es corresponsal de La Prensa


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