Samuel Lapp (Lukas Haas), un niño de la comunidad amish, observa entre asustado y fascinado, cómo es brutalmente asesinado un policía de narcóticos a mano de dos colegas corruptos.
El pequeño, que viaja junto a su madre Rachel (Kelly McGillis), es descubierto por los criminales, que comienzan a perseguirlos. Un policía (Harrison Ford) los ayuda, pero en esos menesteres resulta herido. El párvulo, la joven viuda y el agente se refugian en un pueblo amish, sin saber que sus enemigos pronto los encontrarán.
A grandes rasgos esa es la trama del drama de suspenso Witness, que este mes de septiembre cumple 20 años de haber sido estrenada en Estados Unidos.
La película vista hoy pasa con creces la prueba del tiempo. Su delicada puesta en escena, el fabuloso desempeño de sus actores y la mano certera del realizador Peter Weir están intactos.
De plácemes
Para celebrar sus dos décadas se lanzó una nueva edición en dvd de este filme, que fue el primer empleo que tuvo el director australiano Peter Weir en Hollywood.
También se espera una notable presencia de turistas en el Museo Histórico de Lancaster, donde no solo hay memorabilia de la película, sino también se explican los orígenes de la comunidad religiosa de los amish.
Como parte de las celebraciones también se realizan recorridos guiados por las locaciones de Filadelfia en las que se rodó este filme que obtuvo dos premios Oscar (guión original y edición).
Los amish viven en pequeñas comunidades de Estados Unidos con un modo de vida propio del siglo XVIII, cuando llegaron procedentes de Holanda con sus vestidos largos y camisas con tirantes. Dentro de sus creencias no les está permitido el uso de electricidad, fotografiarse ni comprarse un automóvil, además son conservadores en sus relaciones personales.
Entre la ciudad y lo rural
Peter Weir muestra en Witness lo trepidante de la ciudad y la calma de lo rural. Cuando el argumento se desenvuelve en la metrópoli el género predominante es el thriller, pero cuando pasa al campo, opta por un drama familiar romántico, salvo en los últimos minutos de la proyección.
Witness aboga por una sociedad tranquila y sus representantes son los amish, un grupo no exento de los defectos humanos, pero gente que posee un código de conducta bastante distinto de lo que impera en la caníbal civilización moderna. Aquel ambiente idílico de pueblo es tan puro, que incluso el cínico policía que defiende a la madre y al niño se domestica como el lobo luego de hablar con San Francisco de Asís.
Witness es sobre cómo el amor puede rescatar a un corazón herido. Es sobre salvar a un hombre rudo a partir de la bondad. Ahonda en el misterio de una sonrisa franca y plantea que el desarrollo tecnológico puede traer como consecuencia la pérdida de los valores más esenciales.
¿Qué se han hecho?
Este filme le permitió a Peter Weir laborar con frecuencia en la industria más poderosa del mundo. La Academia de Hollywood lo ha nominado por sus películas Witness, Dead Poets Society, The Truman Show y Master and Commander: The Far Side of the World.
Aunque Harrison Ford es el héroe obligado en filmes exitosos como Star Wars, Indiana Jones y Blade Runner, Witness le brindó su única nominación al Oscar.
En tanto, Witness representó la mejor carta de presentación para Kelly Mc Gillis, que en 1986 volvería a triunfar como objeto amoroso de Tom Cruise en Top Gun y dos años después brindaría escuela como una abogada que defiende a una chica violada en The Accuses. Hace cuatro años que no participa en ninguna producción.
Para Lukas Haas, Witness solo fue el principio de una carrera, que aunque no es abundante en filmes, sí ha descollado en títulos como Rambling Rose (1991), Music Box (1989) y Lady in White (1988).