| PREVENCIÓN.
Lo innombrable
Sergio Muñóz Bata
Un drama de suspenso en tres actos y un epílogo.
Apenas pasado el mediodía se fue la luz en el periódico en el que trabajo en Los Ángeles, California. No era la primera vez que fallaba la energía eléctrica pero algo se sentía distinto esta vez. En calma y de manera ordenada, mis colegas empezaron a evacuar el edificio antes de que el sistema de comunicación interno lo ordenara, las alarmas sonaran y el sistema de alumbrado de emergencia se prendiera.
¿Qué pasa? Preguntábamos. No sabemos. Respondían los guardias de seguridad que nos dirigían hacia un estacionamiento cercano. En la esquina, los semáforos dejaron de funcionar.
Alguien dijo que en otras áreas de este archipiélago de ciudades que forman Los Ángeles también se había ido la luz. Nadie, sin embargo, pronunciaba la temida palabra que rondaba en la mente de muchos.
Una hora después, las noticias por la radio confirmaban la extensión del apagón pero nadie especulaba sobre sus posibles causas. La mesura llegó al colmo cuando un reportero que entrevistaba a un hombre en la calle se acerca al tema y, sin nombrarlo, ambos coinciden que por un momento pensaron en lo que hace tiempo se comenta que será inevitable.
Segundo acto:
Más allá del profundo malestar que la tragedia de Nueva Orleans ha dejado en la mente de los estadounidenses, la fragilidad de la infraestructura de esa ciudad ha obligado a una revisión apresurada de las debilidades naturales y humanas propias de Los Ángeles.
¿Resistirían nuestras presas un temblor de 8 grados en la escala de Richter? ¿Se han reforzado adecuadamente las supercarreteras que definen el carácter de las ciudades californianas? ¿Están preparados los servicios de emergencia para responder eficazmente a una catástrofe?
Para documentar nuestro pesimismo, recién se ha hecho público un reporte de una sesión de la agencia federal de emergencias, celebrada en agosto de 2001 en el que se señala que las tres ciudades estadounidenses con mayor potencial de catástrofe serían: Nueva York (que podría ser víctima de un atentado terrorista); Nueva Orleans ( que podría ser devastada por un huracán) y Los Ángeles (que sufrirá un terremoto masivo).
Tercer acto.
Este fin de semana, coincidiendo con el cuarto aniversario del atentado terrorista del 11 de septiembre, un nuevo video de Al Qaeda anunció que Los Ángeles y Melbourne, Australia habían sido escogidas como posibles blancos de un nuevo ataque terrorista.
Las amenazas terroristas a Los Ángeles no son nuevas. Hace apenas un mes cuatro hombres acusados de planear atentados terroristas contra Sinagogas e instalaciones militares en Los Ángeles fueron procesados.
Hace cinco años en la frontera con Canadá un hombre fue arrestado al encontrársele en la cajuela de su auto enormes cargas de explosivos. Según su confesión su propósito era volar el aeropuerto de Los Ángeles durante las celebraciones del Milenio.
Epílogo:
Tres o cuatro horas después de iniciado el apagón, se descubrió que todo había sido un accidente. Las ciudades recobraron su ritmo y su vitalidad a sabiendas de que tarde o temprano algo grande va a suceder en California. Podría ser un temblor de enorme magnitud o quizá el tan anunciado ataque terrorista. Cualquiera que sea el caso es tan poco lo que podemos hacer para evitarlo. Así son los tiempos que nos tocaron vivir.
El autor es miembro del consejo editorial de Los Ángeles Times
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