| COMPARACIÓN.
Singapur, Estados Unidos y Katrina
Thomas L. Friedman
Hay algo con respecto a la preocupante autocomplacencia y pereza con respecto a Estados Unidos hoy día que Katrina puso de relieve y que la gente que vive en países donde las leyes de la gravedad aún se aplican percibió realmente. Los ha sacudido profundamente, como cuando se ve el desplome emocional de un padre.
Ciertamente esa es la sensación que capté luego de observar la debacle ocasionada por Katrina a medio mundo de distancia, aquí en Singapur ciudad-Estado que, si cree en algo, cree en el buen gobierno. Quizás la actividad acabe muy temprano aquí, e incluso pudiera estar bien si escupes tu goma de mascar, pero si usted tuviera que elegir cualquier lugar en Asia donde desearía ser sorprendido por un tifón, sería en Singapur. Confíen en mí, el director de la defensa civil en este país no es meramente el compañero de habitación de alguien de tiempos universitarios.
De hecho, Singapur cree con tanta firmeza que tienes que conseguir a las personas mejor calificadas y menos corruptibles que sea posible para los puestos de mayor importancia en el gobierno, el poder judicial y el servicio civil, que le paga a su primer ministro un salario de 1.1 millón de dólares al año. Les paga a sus ministros del Gabinete y magistrados de la Suprema Corte apenas poco menos de un millón de dólares anuales, y paga a sus jueces e importantes servidores civiles generosamente, siguiendo los mismos lineamientos.
Desde sus primeros años, el buen gobierno tenía importancia en Singapur porque el partido gobernante estaba en una lucha por los corazones y mentes del pueblo con los comunistas, quienes eran percibidos tanto como personas que no eran corruptas como cuidadosas, así que el Estado tuvo que ser lo mismo y más.
Incluso después de la desaparición de los comunistas, Singapur mantuvo una tradición de buen gobierno debido a que, como es un país de apenas cuatro millones de habitantes y sin recursos naturales, tenía que vivir mediante su ingenio. Necesitaba administrar su economía y escuelas de una forma que extrajera lo máximo de cada ciudadano, que fue exactamente la forma en que cuatro millones de personas generaron reservas por 100 mil millones de dólares.
"En las áreas que son cruciales para nuestra supervivencia, como la Defensa, Finanzas y el Ministerio de Asuntos del Interior, buscamos el mejor talento", aseguró Kishore Mahbubani, decano de la Escuela Lee Kwan Yew de Política Pública. "Si ustedes pierden Nueva Orleans, pues tienen otras 100 urbes justo como ella. Sin embargo, nosotros somos una ciudad-Estado.
Si perdemos Singapur, no queda nada más. Así que las normas disciplinarias son muy elevadas. Existe un nivel de rendición de cuentas muy alto en Singapur".
Cuando se vino abajo un túnel del tren subterráneo que estaba bajo construcción aquí en abril del 2004 y cuatro trabajadores perdieron la vida, una averiguación gubernamental llegó a la conclusión de que altos ejecutivos de la empresa contratista deberían ser multados o encarcelados.
La disciplina que la Guerra Fría impuso sobre Estados Unidos, por contraste, da la impresión de haberse disipado. El año pasado, nosotros redujimos el presupuesto de la Fundación Nacional de Ciencia, al tiempo que nos complacíamos en absurdas teorías creacionistas en nuestras escuelas y aprobábamos leyes repletas de clientelismo sobre energía y transportación en medio de una crisis de energía.
Permitimos que las familias de víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 rediseñaran nuestras organizaciones de los servicios de inteligencia, y nuestro presidente y el Congreso sostuvieron una sesión de medianoche acerca del cuidado médico de una mujer, Terri Schiavo, al tiempo que ignoraban la crisis de salud de 40 millones de personas sin seguro médico.
Todo parece indicar que nuestra economía es impulsada en últimas fechas sea por demandas a diestra y siniestra o por las ventas de casas entre nosotros mismos. Nuestro gobierno lanzó una guerra en Irak sin ningún plan real para la mañana después, y eliminó impuestos en medio de dicha guerra, garantizando que generaciones futuras asuman la cuenta.
Hablando del huracán Katrina, Sumiko Tan, columnista de la edición dominical del The Straits Times de Singapur, escribió: Quedamos impactados ante lo que vimos. Se considera que la muerte y la destrucción a raíz de un desastre natural van de la mano. Sin embargo, las imágenes de personas muertas que no fueron recogidas de las calles, de saqueadores armados acabando con las tiendas, supervivientes desesperados por ser rescatados, divisiones raciales, pues, en verdad estaban fuera de sincronía con lo que nosotros habíamos imaginado que era la tierra de los libres, incluso si habíamos encontrado indigencia y violencia en visitas a Estados Unidos.
"¿Si Estados Unidos se desarticula a tal grado cuando ocurren cosas malas en su propio patio trasero, cómo puede cumplir su papel como el líder del mundo?"
Janadas Devan, uno de los columnistas del Straits Times, trató de explicarles a sus lectores asiáticos cómo está cambiando Estados Unidos. Los conservadores actuales, escribió, difieren en un aspecto crucial con respecto los conservadores de antaño: estos creían en un gobierno pequeño, pero también creían que un país debía pagar por todo el gobierno que necesitara.
Los primeros no creen en el gobierno, y por tanto concluyeron que no hay necesidad de que un país pague cuando menos por el gobierno que efectivamente tiene.
Sin embargo, no solamente es el gobierno el que no aparece cuando el gobierno carece de recursos y está desprovisto de todo su significado. La comunidad tampoco se presenta, como tampoco el sacrificio, ni un esfuerzo conjunto, y mucho menos aparece el todos estamos juntos en esto.
The New York Times News Service
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