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Panamá, sábado 17 de septiembre de 2005
 

PLAN.

Crisis y dependencia

Susana Serracín

En cualquier región del mundo la temática energética está ligada con la dimensión ambiental. El tema energético es crucial para alcanzar el desarrollo sustentable y guarda también relación con conflictos militares, políticos e intereses de potencias mundiales.

La política energética define el tipo de energía que se producirá en un país, cómo se regulará, el uso que se le dará, los precios y tarifas, el financiamiento, etc. Establece un marco legal para que las empresas privadas inviertan en la energía y crea un libre mercado, en donde las empresas podrán vender total o parcialmente su producción en el mercado local o exportar energía.

La realidad mundial es que los precios del crudo aumentan drásticamente, en medio de una crisis energética en la "Era Post- Petróleo" o al menos, en el preámbulo de dicha era. Vivimos en un mundo que da por hecho que el petróleo dirigirá el crecimiento, sin embargo, se está extrayendo más petróleo del que se descubre para mantener la sociedad en funcionamiento, los costos suben y cada vez se descubren menos yacimientos. La actual Política Energética Nacional, reconoce en Panamá una exacerbada dependencia al petróleo y sus derivados, acaparando más del 50% de nuestro consumo energético.

Ecored Internacional, miembro de la Red Oilwatch Mesoamérica, cuenta con amplia documentación que revela que las actividades vinculadas a la exploración y explotación del petróleo provocan impactos negativos sobre el ambiente, especialmente en ecosistemas de gran fragilidad, perjudicando la diversidad biológica y provocando la ruptura de los patrones sociales, culturales y económicos de comunidades. Nos preocupa enormemente que el análisis costo - beneficio no considere la valoración de los impactos ambientales, las pérdidas generadas a la población en materia de salud, el menoscabo de la capacidad de uso de los ecosistemas, ni los gastos que el propio Estado debe realizar para paliar las repercusiones directas e indirectas que trae consigo la actividad, en contraposición a las ganancias de las transnacionales. Tenemos que por un lado, el IPAT promueve, a nivel internacional y nacional un programa turístico basado en el aprovechamiento de nuestras riquezas naturales y culturales, sin embargo, la exploración y explotación de crudo se fomenta en nuestro país, a pesar del riesgo de dañar muchas de las mejores zonas, en abierta contradicción al interés colectivo. Es por ello que promovemos, en respeto al principio precautorio y la soberanía energética, la moratoria petrolera en Panamá, para frenar la ampliación de la frontera petrolera y sus perjuicios.

Nuestro Plan Nacional Energético dentro de sus lineamientos contempla la "independencia energética", señalando que para que un país logre desarrollar todo su potencial comercial y económico debe contar con fuentes propias de energía que disminuyan su vulnerabilidad a influencias externas, pero, esa visión carece de elementos importantes. El verdadero concepto de soberanía energética, significa independencia y autonomía de nuestros pueblos. Implica el derecho a decidir y a ser autosustentables, no basta con tener los recursos, es necesario decidir, sobre qué se necesita, cómo, para qué y dónde se obtiene. Tener la capacidad de generar la energía para satisfacer las necesidades de nuestros países, sin tener que importarla y menos aún exportarla. Una Política Energética es soberana al impulsar las fuentes de energías renovables, limpias que no tengan muchos impactos negativos en el ambiente y las comunidades, tales como la energía hidroeléctrica a pequeña escala, solar, eólica, geotérmica. Implica, tener la posibilidad de detener todo proyecto que nos lleve a mayor dependencia de otros países o que destruya nuestros recursos y dañe nuestro bienestar local y nacional.

La autora es presidenta de Ecored Internacional


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