La ciudad capital ha visto cómo en los últimos meses se han instalado nuevas paradas de buses que son modernas y que, además de refugio para transeúntes, son un soporte de publicidad. Pero, la modernidad y la economía de mercado deben convivir con la historia y el sentido común.
Sin embargo, descubrimos -tarde para encontrar remedio- que el proyecto incluía la demolición de las paradas de la antigua zona en Albrook que son, como mínimo, testigos de la historia nacional y que, además, estaban en buen estado. La Alcaldía no puede cometer este desmán sin consultar antes a los vecinos y a los expertos en urbanismo. La identidad se diluye a punta de mazazos para permitir el aterrizaje de los avisos de productos y servicios.
A veces, la mano humana puede hacer más daño que la desidia, el abandono o el paso del tiempo y parece que ya somos expertos en acabar con el patrimonio: Arco Chato al piso, Panamá Viejo atravesada por miles de carros... son parte de la historia panameña pisoteada por cuenta de la modernización mal entendida que acaba de golpe con monumentos y épocas que marcan la nacionalidad. |