| AMPLIACIÓN.
El Canal y los panameños
Juan Planells
Sería lamentable que se aprobara el megaproyecto de ampliación del Canal en el referéndum y no contáramos con el recurso humano panameño capacitado para ejecutar la obra.
Me refiero no solamente a reunir la cantidad de operadores de equipo pesado, mecánicos, explosivistas, albañiles, soldadores, electricistas, y otro variado grupo de técnicos en áreas vinculadas a la construcción; sino también a que tengan la calidad de preparación requerida en los candidatos a empleo por las empresas que asumirán la responsabilidad de entregar el trabajo dentro de las normas de excelencia que serán exigidas.
La realidad es que nuestro inventario de técnicos revela en este momento, que no estamos preparados para enfrentar semejante reto; y que necesitaremos calzarnos las botas de siete leguas para capacitar en corto tiempo al ejército de operarios demandado por un proyecto de tal magnitud. En este sentido ya se han escuchado las voces del CoNEP y la CAPAC sobre los problemas que acarrearía esta situación de no ser atendida a tiempo y con la voluntad necesaria.
La historia que vivimos durante la construcción del Canal entre 1903 y 1914 no debe repetirse. En aquella oportunidad solamente 357 panameños formaron parte de los casi 45 mil operarios que participaron en la obra cuando nos tocó jugar el papel de espectadores de una migración masiva de europeos y antillanos que se aprovechaban del empleo generado por la construcción del Canal en nuestro propio suelo.
Es por esta razón que el INAFORP, institución estatal que tiene la responsabilidad de formar el recurso humano en las áreas profesional y técnica para satisfacer la demanda del sector productivo, ya incluyó en su presupuesto del 2006 un ambicioso programa de cursos orientados a cubrir las necesidades de un proyecto de semejante tamaño y naturaleza.
El tiempo apremia, pues no se trata solamente de capacitar a los aspirantes en teoría y práctica, sino también ofrecerles la oportunidad de adquirir alguna experiencia en el trabajo de manera que no se pierda tiempo alguno de entrenamiento cuando comience la ejecución. Debemos escoger bien a los candidatos, orientarlos profesionalmente, capacitarlos, evaluarlos, certificarlos, y hacer todo esto dentro de un sistema que garantice resultados en el menor tiempo posible.
Tendremos que utilizar la capacidad de una institución que tiene presencia a nivel nacional, con infraestructura que puede acondicionarse si se le otorga un adecuado presupuesto, con equipo de instrucción que debe complementarse para este propósito, y con profesionales experimentados que han diseñado y evaluado programas en el área profesional y técnica, específicamente en lo correspondiente a construcción y equipo.
Hace unos días, los líderes del sector laboral agrupados en CONATO, declararon su respaldo al INAFORP en este nuevo desafío, pues quieren evitar a toda costa que una legión de panameños desempleados vea cómo llegan a Panamá los extranjeros a ocupar los trabajos que se generen, simplemente porque nuestros obreros no han tenido la oportunidad de recibir la formación necesaria.
Corresponde ahora dedicar al INAFORP los fondos que se requieren para no dejar pasar esta oportunidad de aliviar el desempleo y de anunciar con orgullo que la ampliación del Canal quedará en manos de panameños y panameñas capaces, así como ocurre con su administración.
El autor es Director General del INAFORP
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