FOTODENUNCIA
Mal ejemplo |
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LA PRENSA|Víctor Arosemena |
DESIDIA | ¿Cuántas veces se ha repetido que el área de San Felipe, es patrimonio histórico?
En otros países, que tienen lugares similares, han hecho de la zona un punto turístico de visita obligada para el turista, sin embargo, en Panamá al parecer ocurre lo contrario.
Por ejemplo, el inmueble 7-27, ubicado en el corregimiento de San Felipe, en vez de ser un monumento es el refugio de alimañas y un basurero de muy mal aspecto. |
Réplica de Winston Spadafora
En la edición del Diario La Prensa del día 2 de septiembre de 2005 en la columna "Tal Cual" bajo el título "Magistrados", se publica lo siguiente: "Magistrados. Ayer, Winston Spadafora honró con su ausencia el inicio del segundo periodo legislativo. Con ello se ahorró la vergüenza de ser abucheado desde las gradas".
Por este medio le manifiesto que el texto antes transcrito merece ser aclarado por nosotros, por lo que requerimos conforme a lo que disponen los artículos 2 y 3 de la Ley 22 de 29 de junio del 2005, que con la misma prominencia publique esta carta y mi respuesta así: El día 31 de agosto de 2005 le envié al Presidente de la Asamblea Nacional de Diputados, una nota de excusa por no poder asistir a los actos del día primero de septiembre del presente año, por encontrarnos confrontando quebrantos de salud (gripe), cuya fotocopia con acuse de recibo por parte de la Asamblea Nacional acompaño a la presente.
Todos quienes me conocen saben que no rehúyo ningún tipo de contacto con la comunidad, ni mucho menos temo a exponerme a un abucheo como expresa la referida periodista, ¿o es qué la periodista no se enferma nunca?Reitero nuestra solicitud de que se publique, íntegramente el texto de esta réplica, que forma parte de los derechos consagrados en la referida Ley 22 de 29 de junio del presente año.
Winston Spadafora Franco, magistrado de la Corte Suprema de Justicia
Que se mejore la técnica del fútbol panameño
En fútbol estoy entre los que menos saben y solo me atraen los juegos especiales como el de Costa Rica y Panamá.Si los que son expertos analistas se equivocan profundamente, correré el riesgo con sobrada justificación.El equipo de fútbol que representa a Panamá ha sido sobrevalorado y se espera de los muchachos más de lo que ellos pueden ofrecer.
Es la fanaticada la responsable de que ellos crean que son unas superestrellas y los expone a descalabros que dañan su honor y su autoestima. Nadie sufre más las derrotas que ellos mismos. El fútbol de Panamá es una caja de sorpresas. Hay partidos en que juegan como si supieran jugar bien, y hacen delirar de alegría a las muchedumbres silenciosas que están en sus casas, y más aún a los que presencian el juego, y otras veces juegan un fútbol de patio.Es un misterio que alguien podría explicar en teoría psicológica.
Tiran patadas locas, cabecean mal, no están en el lugar preciso para el remate, titubean en disparar frente al arco contrario dándole tiempo al adversario para organizar su defensa.En los juegos malos juegan a lo que resulte y no se les ve estrategias, coherencia, plan. Parece que no ven sus errores en los videos y si los ven no sacan lecciones.Por lo que vemos tampoco aprenden de los juegos que han tenido con equipos de categoría.Dice el "Cheche" que les falta madurez, pero no dijo cuántos años necesitan para madurar. Cuando el "Cheche" dijo que les falta madurez, escuela quiso decir.
La Marea Roja no tiene sentido a menos que se le relacione con masoquismo o con lágrimas de sangre.Mientras estamos en la TV mirando el juego con el alma en vilo, se nos sube el estrés escuchando al narrador de TV que nerviosamente habla y habla sin parar ni un instante con una exuberancia verbal incontenible.Si lo que digo es totalmente erróneo, entonces hay que buscar un gurú o bañar a los jugadores con agua bendita.
Manuel E. Barberena R.
D'Anello: una carta infame y además ruin
Con estupor he leído la "página del lector" del lunes 5 de septiembre "Carta de Maribel Cuervo de Paredes", en la que hace referencia a la subdirectora editorial del diario del que he sido suscriptor desde su primer ejemplar.En los 25 años transcurridos desde entonces, nunca, ni siquiera durante los aciagos días de la vergonzosa dictadura que sufrimos los panameños decentes, había visto un documento tan lamentable como el que motiva esta nota.Si bien en aquel entonces aparecían en los diarios controlados por los militares, cuartillas como ésta, de todos era bien conocido que eran producto de los amanuenses que respondían a las órdenes de quienes habían usurpado el derecho a pensar, y a disentir, y que parecían empeñados en acabar con todo aquello que significara tradición de honor y decencia.
Como empresario que en nada depende de los vaivenes políticos o de los gobiernos de turno, aunque pensaba que la Sra. Cuervo de Paredes era uno de esos extraños personajes que siempre tenían un "problema para cada solución", llegué a desarrollar cierta simpatía por su aparente afán de protesta genuina.Su "carta" me ha hecho cambiar esa percepción. Ahora, sospecho que era cierto lo que muchos dijeron al afirmar que destilaba una amargura y un veneno, de extrañas y profundas raíces, muchas veces inexplicables.
El que haya hecho alusión al pasado del padre (fallecido) de la subdirectora editorial de La Prensa, además de "infame", como lo calificó el presidente del diario, es ruin. Le pregunto: Si en su familia inmediata, alguien hubiera sido objeto de críticas, ¿le parecería justo que la responsabilizaran por ello de lo que hace ahora, y por lo que hiciera en el futuro, y no por el valor de su trayectoria personal?
Blas Humberto D'Anello
La difícil tarea de organizar la cooperación internacional
La noticia "Cambios, ascensos y sorpresas" del domingo 4 de septiembre, anunció la salida de la entonces ministra de Desarrollo Social del Gabinete y de su nueva asignación por el presidente de la República en la tarea de coordinar desde la Presidencia los programas de cooperación internacional.Quienes hemos trabajado en proyectos de cooperación en Panamá, conocemos de la enredada maraña burocrática y de la histórica ausencia de políticas (en todos los gobiernos) que por desinterés todavía impiden a nuestro país optimizar los beneficios procedentes de la ayuda internacional.
Del lado de la atroz burocracia, sobran los despachos encargados de esta labor. Solo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, que tiene la función de gestionar y fomentar la cooperación internacional hacia Panamá, existen tres: la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales, la Dirección General de Proyectos Especiales y Cooperación Internacional y el Departamento de Cooperación. Las políticas y los lineamientos de cooperación deben ser preparados por el Ministerio de Economía y Finanzas, que tiene su propio Departamento de Cooperación Técnica Internacional.
Lo peor de esta maraña burocrática es que cada despacho trabaja por su cuenta, sin ningún sistema coordinador para la administración de las tareas que integre a los diferentes esfuerzos nacionales en un solo sentido.El éxito de la ex ministra en esta asignación dependerá de la organización que imponga en una área abandonada de los planes de gobierno, en donde nada se planifica y se obtiene mucho menos de lo que Panamá pudiera conseguir.
Mercedes de González
Hay que separar al sacerdote
Hace unos días escuché por televisión, primero, las palabras de monseñor Oscar Brown, obispo de la diócesis de Santiago de Veraguas y después de monseñor José Dimas Cedeño, arzobispo de Panamá, quienes dijeron estar de acuerdo con que el sacerdote Roberto González, condenado por el delito de acoso sexual a menores, continúe ejerciendo su ministerio. ¿Cómo es posible tal cosa cuando él ya fue condenado por un jurado de conciencia a 20 meses de prisión? ¿Por qué no lo han separado de su cargo hasta conocer el dictamen de la apelación? ¿Será que de no ser acogida favorablemente lo trasladarán a la ciudad capital? Eso se acostumbra; ¿Y qué pasará con los tres niños que valientemente se decidieron a hablar? ¿Quién les devolverá su equilibrio emocional, su inocencia perdida? ¿Tendrán los padres de estos humildes niños dinero para los gastos que conlleva visitar un psicólogo o psiquiatra? Soy católica, tengo cinco hijos, siete nietos y cinco biznietos y me horroriza pensar que a alguno pueda sucederle algo igual; por eso me atreví a escribir.
Olga Zubieta de Oller
Reconocer no afecta la independencia del diario
En cuanto al contenido del escrito "La ignominia de Mireya Moscoso y Joaquín Jacome, de exonerar del pago a Panama Ports Company (PPC) por el uso de los puertos, representa uno de los legados más oscuros de aquella administración ...." aparecido el domingo 4 de septiembre. Debo expresarles que el sentido y el fondo del escrito son correctos. No es fácil que uno pueda digerir lo que pasó con esa llamada "equiparación", ya que ahora aparece un Gobierno que se ha sentado a exigirle a la misma empresa que sí tiene que pagar, y ésta acepta y ofrece por vía de negociación pagar una gran cantidad de las ventajas anuales que recibió de parte del gobierno anterior.
Pero me parece que el alcance del artículo es mezquino, porque no quiere de manera evidente, reconocer que el actual Gobierno está enmendando públicamente un acto que lesionó gravemente el patrimonio de los panameños. Hacerle un reconocimiento al Gobierno sería un gesto loable de parte de La Prensa y no disminuiría en nada su independencia. En efecto, La Prensa puede y debe tener tanto la voluntad y la entereza de poder tanto criticar como aplaudir los actos de cada Gobierno, y no pensar que debe siempre mantenerse del lado negativo, solo porque ello le otorgue una independencia que en realidad le viene de su objetividad, veracidad y sinceridad.
Ángel E. Riera
Nepotismo celestial
En la página 26A de la edición del 7 de septiembre de 2005 del diario La Prensa, uno de nuestros compatriotas, cansado sin duda de pedirle a algún ministro que lo recomiende para un puesto, se enteró de que San Judas Tadeo es primo del Supremo Hacedor y le solicita eso mismo, añadiendo: "Asocio tu intercesión a la Sagrada Familia de la cual eres pariente" (sic). Espero que el santo lo recomiende.
Francisco Moreno M.
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