Así son las eliminatorias
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN.Perder con Costa Rica no es nada nuevo, nadie puede desconocer que ellos han tenido una parternidad en lo futbolístico sobre los nuestros, pero sí duele caer de la manera como se dio el sábado. Una derrota que nadie esperaba por ese marcador.Tampoco por esta derrota hay que despotricar contra el seleccionado ni hacer leña del árbol caído. Primero hay que agradecerle a este seleccionado y al mismo cuerpo técnico por todo lo que hizo en este proceso eliminatorio.
Ellos ya son parte de una historia. Haber estado peleando las posibilidades de clasificar por primera vez a un Mundial es ya un primer paso importante en las pretensiones de estar en una Copa del Mundo. Muchos nos ilusionamos, pero es bueno aclarar que la clasificación a un Mundial no se consigue de la noche a la mañana. Nos falta sufrir mucho más, esta apenas es nuestra primera decepción en serio que hemos tenido. Miremos cuántos años les tocó sufrir a Colombia para ir a su segundo Mundial, o cuántos al Ecuador para asistir a su primer Mundial, Perú está desde 1982 intentando volver a esta instancia. Ni qué decir de Honduras o El Salvador.
Eso cuesta, así sea en la CONCACAF. Pero, por más dolidos que estemos no podemos desconocer que este seleccionado ha hecho una buena eliminatoria, y que en medio de ella, también se consiguió un subcampeonato de una Copa de Oro, con lo que de pronto se crearon muchas expectativas para lo que restaba de la hexagonal. En esta última parte se evidenció que una eliminatoria no es una Copa de Oro, ni un torneo Uncaf, ni una copa América, ni ningún torneo internacional por más prestigioso que este sea. Una eliminatoria es un torneo complicado que se juega a largo plazo y en el que se pueden dar muchas situaciones en el camino. En ella se necesita de jugadores con madurez y personalidad, que tengan perseverancia, rendimiento y condiciones. Una eliminatoria son goles, son puntos y, sobre todo, es carácter y temperamento cuando se presentan estos juegos cruciales, como el que se jugó frente a los ticos.
Duele tal vez pensar que pudimos haber hecho más si no se empata ni se pierde en los dos partidos contra Guatemala ni contra los ticos en la primera ronda. Pero carecimos de esa madurez y de ese carácter con el que los ticos, por ejemplo, nos ganaron los dos partidos. El sábado, sin haber hecho un buen partido, se les perdonó a los ticos en el primer tiempo, un error cuando se enfrenta a un grande. Por eso entiendo, en parte, cuando el Cheché se lamentaba que él no podía entrar a la cancha a marcar las situaciones de goles que se malograron como sucedió en el Mateo Flores. Pero me parece que en este último partido le faltó personalidad al técnico colombiano. Uno de sus pecados fue haber permitido que Luis Tejada jugara todo el partido después de haber llegado el viernes de Emiratos Árabes. Ya el Cheché me había dicho en Guatemala, cuando El Matador malogró esa oportunidad clara de gol en el Mateo Flores, que pudo haber sido porque no se había recuperado del largo viaje.
El sábado, sin embargo, le dio una segunda oportunidad, más severa, porque no tenía 24 horas de haber llegado. El jugador le dijo que estaba en condiciones para jugar todo el partido y el técnico comió del cuento. Las consecuencias se vieron en la cancha. Tejada no estaba para jugar todo el partido. Él no es un superhombre. El cambio de horario hizo sus efectos. Es natural. Todos lo vimos. Es más, hasta estuvo pasado de revoluciones. Quiso coger todos los balones desde la media cancha. Se convirtió en una especie de hombre orquesta. Me parece que el Cheché sacrificó más de la cuenta a Tejada.En sí el partido lo vi mal planificado, pese a las oportunidades de gol que se dieron en la primera mitad. Faltó orden en la cancha y mucha más en banca.
El autor es periodista.
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