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Panamá, domingo 4 de septiembre de 2005
 

DISCRIMINACIÓN.

Tormenta alimenta el racismo

559009David Gonzalez

La post apocalíptica sucesión de imágenes de cadáveres flotando, personas que pelean por comida y desesperadas muchedumbres buscando una forma de salir de Nueva Orleáns es bastante trágica. Sin embargo, para muchos dirigentes afro estadounidenses, existe una creciente indignación con respecto a que quienes siguen atascados al centro de esta tragedia fueron aquellos que, por generaciones, habían sido orillados a las márgenes de la sociedad.

Las víctimas, notan, fueron en su mayoría negros y pobres, las personas que trabajaban en el fondo de los paraísos turísticos, viviendo en dilapidados barrios de los que se sabía desde hace largo tiempo que son vulnerables al desastre, si los diques fallaban. Sin tan siquiera un automóvil o un boleto de autobús para escapar antes que azotara el huracán Katrina, se encontraron a sí mismos, una vez más, dejados atrás debido a que no se logró planear su rescate en caso de que alguna vez llegara el temido día.

"Si sabes que el terror se está acercando en términos de huracanes, y ya has visto el daño que han ocasionado en Florida y otras partes, por Dios, ¿qué estaban pensando?", dijo el reverendo Calvin O. Butts III, pastor de la Iglesia Bautista Abisinia en Harlem. "Pienso que mucho tiene que ver con la raza y la clase. Las personas afectadas fueron los pobres en su mayor parte. Personas negras y pobres".

En los días que han pasado desde que vecindarios y poblados en torno a la Costa del Golfo fueron borrados por el viento y el agua, se ha producido un sentido cada vez mayor en cuanto a que la raza y la clase son los marcadores no expresados de quién salió y quién quedó atrapado. Justo como en países del mundo en desarrollo, donde los fracasos de las políticas de desarrollo rural se tornan flagrantemente claras en momentos que ocurren desastres naturales como inundaciones y sequía, dijeron muchos dirigentes nacionales, algunas de las ciudades más pobres de Estados Unidos han quedado vulnerables debido a políticas federales.

El tema envuelve a sitios en internet y pizarras de avisos orientados a personas negras, y muchos funcionarios negros dicen que es uno de los temas principales de conversación a lo largo de todo el país. Algunos han descrito la devastación sembrada por Katrina como el tsunami negro, al tiempo que notan que aún tiene que llegar una respuesta igual a la que siguió tras la tragedia asiática del año pasado.

Roosevelt F. Dorn, el alcalde de Inglewood, California, así como presidente de la Asociación Nacional de Alcaldes Negros, dijo que funcionarios del área de ayuda y rescate necesitaban actuar con mayor rapidez. "Tengo una lista de alcaldes negros en Mississippi y Alabama que están pidiendo ayuda a gritos", dijo. "Sus ciudades desaparecieron y ellos están desesperados. Y nadie ha respondido a sus lamentos".

El reverendo Jesse L. Jackson dijo que algunas ciudades habían sido descartadas por el gobierno del presidente Bush debido a que el mandatario recibió muy pocos votos en zonas urbanas.

"Muchas personas negras sienten que su raza, las condiciones de sus propiedades y sus patrones de votación han sido uno de los factores en la respuesta", dijo Jackson, luego de reunirse con funcionarios de Luisiana este jueves. "Yo no estoy diciendo lo anterior, pero lo que habla por sí mismo es que hay muchas personas pobres sin ninguna salida".

En Nueva Orleáns, el impacto del desastre pone de relieve la convergencia de la raza y la clase en una ciudad donde dos tercios de los residentes son negros y más de una cuarta parte vive en la pobreza. En el barrio de la Lower Ninth Ward, que terminó inundado por las crecidas, más del 98% de los residentes son negros y más de un tercio vive en la pobreza.

Esa disparidad ha sido criticada como una desgracia por Charles B. Rangel, el congresista demócrata de mayor rango en ciudad de Nueva York, quien dijo que la situación se tornaba incluso peor debido al fracaso de funcionarios gubernamentales para contar con una planeación anticipada. "Asumo que el Presidente va a decir que recibió deficientes datos de inteligencia", dijo, agregando que el peligro que presentaban los diques era claro.

"Pienso que dondequiera que se ve la pobreza, sea en las comunidades rurales de blancos o en las comunidades urbanas de negros, se ve que los recursos han sido tragados por la guerra y las reducciones fiscales para los ricos", dijo.

Entre los mensajes y ensayos que circulan en el ciberespacio y lamentan las vidas perdidas y oportunidades que fueron pasadas por alto, hay uno de Mark Naison, catedrático blanco de Estudios Afro Estadounidenses en la Universidad de Fordham, en el Bronx.

"¿Acaso fue por lograr esto que lucharon los pioneros del movimiento de los derechos civiles, una sociedad en la que muchas personas negras están tan atrapadas y aisladas por su pobreza como lo estaban bajo las leyes de segregación?", escribió. "Si los atentados del 11 de septiembre demostraron el poder de una nación unida en respuesta a un ataque devastador, el huracán Katrina expone las fallas de una región y de una nación, desgarrada por profundas divisiones sociales".

Ese sentir fue compartido por integrantes de otros grupos minoritarios, mismos que comprenden la grotesca igualdad de la pobreza.

"Tendemos a pensar en los desastres naturales como un fenómeno más o menos parejo, de alguna forma al azar", dijo Martín Espada, catedrático de la lengua inglesa en la Universidad de Massachusetts y poeta de la izquierda política, quien es puertorriqueño. "Sin embargo, siempre ha sido de esta forma: la gente pobre está en peligro. Eso es lo que significa ser pobre. Es peligroso ser pobre.Es peligroso ser negro. Es peligroso ser latino".

"Todo es la voluntad de Dios", aseguró Charles Steele Jr., el presidente de la Conferencia de la Dirigencia Cristiana del Sur. Sin embargo, existe cierta dosis de sentido común en cuanto a que Dios provee a los individuos para que se preparen para ciertas cosas.

Eso significa, dijo, no esperar hasta el momento justo antes de la crisis.

"La mayoría de las personas que viven en barrios que terminaron siendo los más vulnerables son negras y pobres. Así que se reduce a una falta de sensibilidad por parte de gente en Washington, en cuanto a que necesitan ayudarles a los pobres. Es tan simple como eso".

The New York Times News Service


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