MOSCÚ, Rusia/DPA. En el primer aniversario del sangriento secuestro de Beslan, los habitantes de esta ciudad en el sur de Rusia recordaron ayer el fin de la odisea, que dejó 331 muertos, entre ellos 186 niños. En el destruido gimnasio de la escuela número 1 de Beslan, decenas de madres y familiares de las víctimas mantuvieron una vigilia en homenaje a los niños, maestros y padres muertos. Se esperan además marchas silenciosas en 30 ciudades en muestra de solidaridad. La toma de rehenes terminó el 3 de septiembre en un baño de sangre.