La Prensa
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
  Mosaico  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cine
De noche
PÁGINA DEL
LECTOR
 
Panamá, domingo 29 de mayo de 2005
 
 
COMER Y BEBER
UN BELLO LUGAR
 
Beaulieu, uno de los viñedos más antiguos de Napa, produce alrededor de medio millón de cajas de vino al año. Su nombre proviene de la expresión francesa ¡quel beau lieu! 
 
ANA ALFARO 
mosaico@prensa.com 
 
Dicen que cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana. Pero cuando el gobierno de Estados Unidos le puso llave al alambique, al pasar la Ley Seca de 1919, un astuto francés, llamado Georges de Latour, se convirtió en miembro de una selecta “cofradía”, de comerciantes de vino que lograron encontrar un huequito y fueron autorizados a suministrar vinos a las iglesias para la celebración de sus ritos eclesiásticos. Para 1922, era tanta la gente que estaba “yendo a misa”, que Latour tuvo que doblar la capacidad de su viñedo.

Como dicen en inglés, the harder I work, the luckier I get, el caso de Latour no fue suerte, sino arduo trabajo. En cuanto al nombre de su viñedo, Beaulieu Vineyards, al ver el paraje en el entonces agreste valle del Napa, su mujer Fernande expresó “Quel beau lieu!” o sea, “¡Qué bello lugar!” y así mismo nació el nombre de uno de los viñedos más antiguos de Napa. En realidad, fue un cambio de nombre, ya que Latour compró una bella casa de campo, al estilo de la época —en que los visitantes VIP pueden quedarse un par de noches y los meros mortales como yo, con algo de suerte y algo de conexiones (gracias a los amigos de Global Brands) podemos participar en degustaciones— y propiedades circundantes, como la vecina bodega construida en 1885 por Seneca Ewer, senador de California. Latour contribuyó muchísimo al ser uno de los que más peleó contra la filoxera —bichito que el siglo anterior había destruido casi todos los viñedos de Europa— cuando el flagelo azotó Napa a principios del siglo XX. Otro de los hitos de la compañía se marcó cuando, en 1938, Latour reclutó a un enólogo del Institut National Agronomique de Paris, un emigrante ruso llamado André Tchelistcheff, con quien la casa pasó a desarrollarse aún más. Hoy en día, BV produce alrededor de medio millón de cajas de vino al año: Chardonnay y algo de Sauvignon Blanc; pero la mayoría de su producción se basa en cepas oscuras: Mucho Cabernet Sauvignon, bastante Pinot, algo de Merlot y Zinfandel, y recientemente han introducido la Syrah o Shiraz al repertorio. Si estás en el vecindario, recomiendo comer en el Rutherford Grill, y si tienes espíritu más aventurero, no te pierdas un paseo en globo.

La cata:

En la vieja mansión de los VIP de hoy, compartí una cata con una pareja encantadora de belgas. Aquí comparto mis notas. Los vinos que tienen asterisco desafortunadamente no se pueden encontrar en Panamá, pero con un poquito de persuasión logré que me ofrecieran a catar vinos que importa Global Brands, para que el ejercicio no fuera elitista y, por tanto, inútil para los lectores.

Chardonnay Coastal, 2002*

Este vino lo considera el Wine Spectator una de las buenas relaciones costo-calidad de Chardonnay californianos, y tiene mantequilla, manzanas verdes y un poquito de lo que a mí me sabe como a jobo.

Reserve Chardonnay del valle Carneros, 2003*

El primero de la serie Reserve que probé, tiene ricos sabores a compota de manzana, vainilla y salsa de caramelo. El 70% pasa por fermentación maloláctica, y el 90% de las barricas es de roble francés. La edad de las barricas se regula para darle suficiente madera, pero no llega a tener aquel músculo que caracterizaba a los Chards de los 80, sino que es un vino más sutil, menos “diva” y más “miembro de la tropa” donde no va a opacar las creaciones que te mataste cocinando por 10 horas.

Pinot Noir Coastal 2001

Un vino bastante frutal, pero no muy intenso, me parece bueno para comer con salmón o para beber una copa tal cual. También lo aparearía, a temperatura más baja (o sea, más heladito), con un mero o con algo de bacalao. Aunque tiene bastante fruta, también es austero y es más como un Beaujolais, tiene algo del rigor de los vinos de Bordeaux. No es un vino serio, es un vino para disfrutar sin complicaciones, pero recomendable.

Pinot Noir Carneros 2002

Este muchachito tiene algo de cítrico en boca, con mucha fruta roja, grosellas y ciruelas, con un trasfondo de té inglés, y tengo entendido que viene de buenos pagos del valle de Carneros; pasa fermentación maloláctica y 9 meses en barril. Está bien ahora, pero va a estar regio en un par de años.

Merlot Coastal 1999

Este vino es la alternativa perfecta cuando no se quiere algo pesado como un Cabernet, y por ejemplo, para un buffet cuando hay muchas cosas distintas, es bueno: puede cruzar el puente entre emparedados de filete y un jamón de pierna, con tamalitos, porque tiene taninos suaves y es bastante económico.

Syrah-Cabernet Dulcet, 2001*

Este vino tiene bastante más Cabernet Sauvignon (78%) que Syrah (22%), pero definitivamente este último hace un aporte importante, dejando entrever notas de especias, de sándalo, algo de pimienta, tabaco y, entre todo ello, fresas.

Cabernet Sauvignon, Napa, 1998

Me encantó: tiene cerezas ahumadas, y como ha tenido chance de añejar, los taninos producidos por 18 meses de añejamiento en barrica son sutiles, y está perfectamente equilibrado, con un final aterciopelado pero persistente.

Georges de Latour Private Reserve, Napa, 2001

La joya de la corona de BV lleva el nombre del fundador, por supuesto. Además, se distingue por un tufillo a desván que cariñosamente se llama Rutherford dust, característico de las uvas que crecen en los aledaños del pueblito de Napa donde están las bodegas. Un poquito de olores de establo característicamente generados durante el añejamiento en botella, se abre a olores maravillosos de cerezas, moras, café, chocolate y tabaco. Es un vino bellamente estructurado.
 

Ademas en mosaico

LA CULTURA DEL ‘BLA, BLA, BLA’
MEIRELLES TRABAJA PARA HOLLYWOOD
LUBA MASON, ESTRELLA DEL MUSICAL
LA REVOLUCION DE SOLIDARIDAD
SHANGHAI, A LA ORILLA DEL MAR
UN BELLO LUGAR
LOS GENIOS DE BLOOM
DE QUIJOTES Y ESPERPENTOS

 



 
 
  TURISMO
 
 
  RECETARIO
Recetario  
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2005. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá