Cuando Fernando Meirelles realizaba videos experimentales, mientras estudiaba la carrera de arquitectura en Sao Paulo, no se imaginó que un día sería nominado a un premio Oscar y que luego le daría órdenes a Ralph Fiennes.
El pasado 31 de agosto se estrenó en Estados Unidos la película más reciente de Meirelles, The Constant Gardener (El jardinero fiel), un drama en inglés inspirado en una novela de John Le Carre y protagonizada por Ralph Fiennes y Rachel Weisz.
El retorno fílmico del brasileño Fernando Meirelles tras el éxito de Ciudad de Dios, se concentra en un diplomático inglés (Fiennes) que indaga en Kenia la muerte de su esposa (Weisz). En el medio hay un escándalo farmacéutico.
The Constant Gardener forma parte actualmente de la sección oficial del Festival de Cine de Venecia y es la primera colaboración de Meirelles para la industria de Hollywood. Este mismo año, otro brasileño, Walter Salles, también se pasó para Hollywood con el drama psicológico Agua turbia.
Meirelles ha dicho que su cine ha recibido la influencia de colegas como Mike Leigh, Ken Loach, Michelangelo Antonioni, Robert Altman y Paul Thomas Anderson.
De la tele a las favelasFernando Meirelles nace en el seno de una familia de clase media en Sao Paulo, Brasil, el 9 de noviembre de 1955.
Con cuatro amigos rueda una serie de proyectos experimentales, entre ellos, el documental Olhar Eletrônico (1986).
Después se dedica por una década a la publicidad y a la televisión, especialmente a productos pensados para la audiencia infantil.
A mediados de los años 90 funda con unos colegas una productora. En 1998 se enfrenta a su primer largometraje, Menino Maluquinho 2: A Aventura, que lleva a cabo al lado de Fabrizia Pinto y que logra una distinción en el Festival de Cine de Cartagena.
A cuatro manos con Nando Olival firma la comedia dramática Domésticas (2001), que consigue despertar entusiasmos en los festivales de Recife (Brasil), Rotterdam (Países Bajos) y Toulouse (Francia).
En el 2002 conoce la fama mundial cuando lleva a la pantalla grande una novela que lee cinco años atrás: Cidade de Deus, de su compatriota Paulo Lins, sobre lo peligroso de residir en una favela de Río de Janeiro, dominada por pandillas juveniles.
Ciudad de Dios se convierte en un fenómeno de taquilla dentro y fuera de Brasil y desata en todas las latitudes polémicas sobre seguridad social y la violencia.
La película obtiene cuatro nominaciones al Oscar, incluyendo mejor película y mejor director, así como otras preseas en los festivales de Cartagena, La Habana, Perú, Marrakech, Toronto y Uruguay.
Ciudad de Dios se concentra en cómo la violencia trunca la existencia de los muchachos en las favelas y cómo estos delincuentes solo cumplen con repetir el esquema de criminalidad que han visto desde que tienen memoria.
La película fue filmada en áreas controladas por los narcotraficantes. Entonces, antes de empezar a filmar el equipo de producción pidió permiso para rodar dentro de esas áreas.
Gracias a Fernando Meirelles, Walter Salles (Central do Brasil), Paulo Caldas y Lírio Ferreira (O baile perfumado), Eduardo Coutinho (Santo Forte), Sergio Bianchi (Cronicamente inviável) y Luis Fernando Carvalho (Lavoura arcaica) el cine brasileño ha resurgido con fuerza.